Nunca hablé con de mi pasado con nadie, jamás pensé que fuese necesario y el pasado debe quedarse donde pertenece; en el pasado. Sin embargo, he llegado a un punto sin retorno, el dolor y el arrepentimiento se han acumulado con el pasar del tiempo y tarde me doy cuenta que enterrar completamente el pasado y el resentimiento es imposible.
¿Por qué digo esto? Seguramente, tú quien ha encontrado este texto enterrado entre las cenizas del tiempo podrías llegar a pensar. “Rojo” Así fue como bauticé a mi pasado, un momento obscuro que debió quedar enterrado para la eternidad, sobre todo cuando ya perdí esa existencia hace mucho tiempo. Rencarnado y muriendo en más ocasiones de las que recuerdo; con cada reencarnación los vagos recuerdos se vuelven más caóticos y confusos…
En este punto de mi personalidad original… ya no quedan más que vestigios. Hoy no soy más que vestigios mal logrados de un ser que una vez tuvo un alma; una existencia que se aferra desesperadamente a la lógica y la curiosidad con la esperanza de dar sentido a la miseria; esa es mi existencia ¿Cuál es mi nombre original? No me importa, ni lo recuerdo. A través de vidas pasajeras he tenido tantos que ya no recuerdo el original.
Quizá en esta vida logré tener algo cercano a una familia y aprendí a amar verdaderamente a mis seres queridos; así de retorcido como me ha forjado la vida de alguna manera he logrado dar sentido a mi locura. Una locura tan lógica como desquiciada; paradójico, ¿no?
El amor es tan misterioso como el delicado pétalo de una flor veraniega, puede ser tan brillante y a la vez una simple ráfaga de viento puede arrastrarlo tan lejos de ti que incluso es gracioso ¿Me pregunto lo que es ser realmente feliz? Pero hoy no estás aquí para leer los delirios de un demente, solo quería sacar ese frustrante sentimiento de mi pecho mientras tengo oportunidad.
Ahora, con respecto a mi pasado, imagino que ya mencioné que soy el vestigio residual que ha quedado después de incontables reencarnaciones, he sido una planta, un insecto, alguna vez incluso algún organismo unicelular que solo podía percibir la realidad por medio de ligeros estímulos sensoriales estimulados por órganos vagamente desarrollados. Los humanos y muchas criaturas que gozan de la bendición del raciocinio suelen justificar sus “malos” actos bajo la excusa de que otros seres no cuentan con la capacidad de sentir, ya sea porque carecen de órganos similares que les permitan sentir y percibir el mundo de forma similar a los humanos o porque sencillamente no son humanos.
Seguramente alguna vez te topaste con este tipo de excusas: Si destruyes un organismo no desarrollado no pasará nada porque todavía no tiene la capacidad de sentir o quizá… los insectos no sienten dolor… supongo que con esas reflexiones se entiende la idea. Los seres racionales suelen buscar excusas como esas para justificar sus actos.
La realidad es que tanto un feto no desarrollado, como un organismo unicelular o incluso un árbol; todos tienen la capacidad de sentir; tanto es así que mucho incluso sientes más que los humanos, cosas como el dolor la tristeza, felicidad o desesperación.
¿Sabes el motivo por el que piensas que no sienten? Es simple, porque no pueden gritar ¿O será que simplemente jamás te has molestado en escuchar esos gritos? Probablemente quien carece de la capacidad de escuchar es quien justifica sus actos de maneras como esas.
Dicho eso, que no puedan gritar; no significa que no sientan; solo significa que sienten de una forma diferente que no puedes entender, sencillamente porque jamás te has molestado en intentarlo; así de simple ¿Sabes el motivo de esto? No es que no escuches, es solo que escucharlo implica asumir el peso de tus actos.
¿Puedes imaginar el terror que viven las hormigas a diario al ver cualquier animal pasar caminando? Probablemente existen seres que realmente piensan que nunca han asesinado otro ser vivo mientras olvidan el hecho de que con solo salir de su madriguera y caminar por ahí ya acaban con incontables vidas sin darse cuente; solo con caminar.
Así es, como árbol alguna vez sentí mi cuerpo ser cortado lenta y dolorosamente mientras producía insonoros gritos de agonía y desesperación; ese calvario duro los 8 días que leñadores inexpertos tardaron en cortar mi troco e incluso tras todo ese dolor infernar, cuando finalmente lo lograron, todavía tarde 20 años más en morir, tuve que vivir con un dolor infernal por mucho tiempo, ya que mis raíces me mantenían vivo contra mi voluntad. Si tan solo esas personas hubiesen tenido la misericordia de desenterrar mis raíces para que pudiera morir un poco más rápido por falta de agua…
¿Pareces una persona perturbada? ¿Nunca lo habías pensado? ¿Quizá te preguntas lo que se siente ser un perro? Afortunadamente tengo una respuesta para ti, porque también lo fui en algún momento.
Imagina que eres separado de tus padres a una edad temprana por el capricho de una criatura sin relación contigo, luego eres criado a capricho de esa criatura extraña siendo obligado a actuar de una manera que contradice tu naturaleza. Como predador hay muchas cosas que deberías hacer, pero no puedes, porque de seguir tu naturaleza, serás severamente reprendido.
Con el tiempo te acostumbras a ese infierno, eso también es cierto. Una vida maldita sin libertad alguna encerrado en una elegante jaula de 4 metros, por 4 metros, esa aborrecible prisión que los humanos llaman hogar, donde las criaturas extrañas que te separaron de tus padres te llaman mascota, ellos te alimentan cuando quieren, te dan agua cuando se acuerdan y si tienes la suerte de tener un amo diligente talvez jueguen contigo y tengas una vida medianamente decente, pero te pregunto ¿Qué diferencia hay entre esto y la esclavitud? Exactamente, no hay diferencia, esa es la realidad; eso es una mascota; un lindo esclavo que te ayuda a suplir alguna necesidad sentimental sin sentido a costa de su libertad.
Así de cruel como suena es la realidad que eligen no mirar y son solo algunas de las cosas que tuve que vivir. Sin embargo, en este punto la única que realmente es la que tuve antes de mi existencia actual.
Así es, aquel tiempo en que todavía era humano. En un lugar llamado “Tierra” los humanos se desarrollaron lo suficiente como para convertirse en una plaga, depredándose a sí mismos con cosas que llamaban guerra.
En el tiempo que yo nací, el agua dulce que es un recurso no renovable escaseaba y lo que llamaban la quinta guerra mundial amenazaba con estallar en cualquier momento; la tan famosa guerra por el agua.
En ese tipo de situación es entendible que mis padres se negaran a cuidarme, por lo que, tras darme a luz, mi madre me abandonó en un oscuro callejón a mi suerte siendo todavía un bebe. Y ahí es dónde empieza esta historia.
¿Tienes curiosidad? Pues espero puedas encontrar el siguiente texto enterrado. Soy alguien precavido, ¿sabes? Con amor “Rojo”.