Un mes después, la boda de Ivet nos ayuda a despejarnos un poco. Pitu está fantástica con el vestido que hice para ella y es el centro de atención de toda la familia. No puedo evitar sentirme agridulce. Hoy es un día tan esperado, en el que hemos puesto tantos esfuerzos y nuestros mejores deseos en un tiempo que ha sido y es tan triste para todos. —Haley, el vestido te ha quedado espectacular. Es una maravilla —me felicita la madre de Thiago. Sonrío por cortesía. La verdad es que se me olvidó por completo que el vestido lo diseñé yo. —Gracias, Diana. Ha sido una bonita experiencia —contesto amable pero evasiva. Me giro para ver una vez más a Oliver y a Carol bailar juntos. —A esta chica todo se le da bien —interfiere Alfred con cariño y me estrecha entre sus br

