Para cuando Ella abrió sus ojos los rayos del sol ya se habían colado en aquella gran habitación. Sus párpados seguían siendo pesados al igual que su cuerpo, su garganta se sentia rasposa debido a la sequedad y su cabeza emitía leves punzadas. Se quedó en la misma posición durante unos largos minutos, sus ojos grises observaban el pequeño destello de sol que golpeaba el espejo que se encontraba a unos pocos metros de distancia. Al mismo tiempo observaba su cuerpo cubierto con la blanca sábana y aquel brazo varonil que seguía aferrado a su cintura. La noche pasada había tomado algunas copas juntos a sus cuñados, la había pasado tan bien junto a ellos que olvidó el hecho de que era muy mala tomando. Si, se había embriagado pero recordaba cada cosa que había hecho y dicho, a diferencia de a

