Eran pasadas las nueve de la noche cuando Ella regresó a su hogar. La cita con Matthew se había prolongado, tanto la compañía como la plática habían resultado tan agradable que aquel plan de almuerzo había terminado por extenderse hacia una cena. Antes de dirigirse hacia su habitación caminó hacia la cocina, llevaba consigo un paquete el cual contenía algunos delicados postres que había elegido personalmente de obsequio para la nana. Una vez los guardó en el refrigerador se dispuso a marcharse pero algo llamó su atención. Se acercó al fregadero de aquel lugar y notó que allí había algo. La chica de ojos grises se quedó viendo aquellos trozos de pastel esparcidos por todo el fregadero, no necesitaba ser adivina para saber qué se trataba del trozo de pastel de avellanas que había prepara

