* * * * * * * * * * * Leo * * * * * * * * * * * Luego de salir de la recepción sin haberme despedido de algunos de mis socios, mis hijos, Norka y yo subimos al auto y estábamos regresando a nuestra casa; sin embargo… —Niños, hoy se quedarán con sus abuelos —les comunico; y puedo ver cómo mi comunicado toma por sorpresa a Norka. —¿Qué estás diciendo? —interroga ella en forma de reclamo. —Tú y yo necesitamos hablar, Norka —le explico lo más tranquilo posible—. Y necesitamos nuestro espacio para hacerlo. —No tengo ganas de hablar —responde frontal—, así que olvídate de la estúpida idea de llevar a nuestros hijos con tus padres —puntualiza demandante— ¡y conduce directo hacia la casa! —ordena un poco exaltada. —Tenemos que hablar seriamente —le informo sin quitar mi mirada de la pista—,

