* * * * * * * * Lorey * * * * * * * * —Jake, cálmate por favor —le pido—. Tranquilízate —añado al mirarlo. —No deberías terminarme —vuelve a señalar—. Tú no deberías terminarme —sentencia muy molesto. —Esto no está funcionando, Jake —reitero. —Pero el que debería poner fin a esto ¡soy yo! —exclama frustrado—. ¡No tú! —indica firme—. La que arruinó el matrimonio ¡fuiste tú! —me recuerda; y sabía a lo que se refería. —No quiero hablar de eso, Jake —le pido a la vez que trato de salir de la cárcel que había formado con sus brazos. —¿No quieres hablar? —cuestiona divertido— Pues igual hablaremos, Lorey —añade— Porque no tienes ningún derecho a dejarme botado como si fuera cualquier cosa —puntualiza— ¡Y mucho menos cuando la culpable de todo has sido tú! —Ya basta, Jake —le pido seria al

