Cuatro días. Cuatro días en los cuales su vida había sido un infierno, inmerso en la desesperación de no poder ubicar a Casie. La policía lo había contactado y había tomado nota de su declaración, pero aún dudaban si considerar la situación de Casie como un rapto o una huida voluntaria. Ella ya tenía detrás una historia de desaparición de su ámbito normal y reaparición con otra identidad. No parecía importar demasiado su enfática declaración de que esto no estaba en el ánimo de la mujer y tampoco parecía haberlos presionado demasiado el que el detective Perry hubiera insistido en que Richard Masterson era un hombre peligroso. El detective se había mantenido en contacto con él, tal y como le había prometido. Había inquirido al bastardo ex, al que había ubicado en el trabajo, al que no había

