CAPITULO 25

1014 Words

No tardó nada en deslizar su boca hacia ellas, usando la punta de su lengua para lamerlas y luego chuparlas, degustándolas, sorbiéndolas, haciendo que pequeños relámpagos, corrientes placenteras viajaran por todo el cuerpo de Regina, directos a su pelvis, mojándola, dejándola sin voluntad de nada que no fuera disfrutar de él y entregarse a sus deseos. Él recorrió cada porción de sus senos, dibujando sus lados y protuberancias con su aliento cálido y su saliva, hundiéndose en la uve de su escote, mordiendo con suavidad la piel, para curarla con la lengua. —Este es el mejor par de tetas de toda California, Regina, no puedo dejar de devorarlas, de tocarlas—la observó con seriedad no exenta de lujuria, una extraña combinación—. Soy un hombre de senos, me gustan, los disfruto. Contigo esto se

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