Hera. —Bueno… —Anton los mira con atención —. Fue por medio de Máximo —sonríe y baja la mirada hasta su copa de champagne que está por la mitad. Se nota lo incómodo que está al improvisar su felicidad falsa —. Entonces en ese momento la conocí —eleva la mirada hasta sus padres —. Fue algo inesperado lo de nosotros —su tono de voz sonó con algo de sarcasmo —. Un amor intenso e inesperado que surgió —expresa mirándome fijamente. Dejo de mirarlo para ahora mirar a sus padres y deslizo una sonrisa dulce —Si, su hijo es un caballero. —Así sucede el amor —comenta ella en un tono alegre con una sonrisa en sus labios. —Bueno después del matrimonio vienen los hijos —espeta él señor Gastón —. Espero que Anton nos los de algún día, porque Arthur está muy lejos… —Creo que ya viene la comida —avi

