Hera.
Es algo difícil de asimilar y más a mi edad, pero llorar no me va arreglar las cosas.
Sequé mi rostro y Nina me miró.
—Debemos ir a la fiesta —espeté.
—Claro —ella se levantó —. Vamos al closet para arréglate el maquillaje.
Eso hicimos ella retoco mi maquillaje y volví a tener mi rostro como si no hubiera pasado nada.
—Ahora respira profundo —comentó ella sujetando mis hombros.
Eso hice inhale y exhale.
—¿Lista?
Asentí.
—Bien. Si no quieres ir, tu solo dímelo.
—Si iré, si no voy lo verán muy sospechoso. Aunque obviamente se van enterará pero por los momentos debo actuar normal.
Ella asintió —Muy bien, Hera. Vamos.
Junto con Nina salí de mi casa y subimos al auto en donde Vicense y Augustus, están esperando por nosotros. Así simplemente condujo hasta ese lugar. Al llegar a la casa entramos al salón y el ambiente como de costumbre. La gente con sus rostro sonrientes y sus atuendos costosos. Algunas mujeres con cigarrillos en sus manos y copas llenas de Vino o Champagne. Vi a lo lejos a mi padre con su grupo de amigos. Entre ellos Anton.
Ahora mirarlo se siente tan extraño.
Ellos están hablando con entusiasmo y en ese momento se acercó Beatrice y se unió a la disputa. Me acerqué hasta donde mi padre y los saludé a todos como de costumbre y con la mismas sonrisa de siempre.
—¡Hera..! —Beatrice se acercó hasta mi lugar y rodeó mis hombros con sus brazos —. Viniste, pensé que no vendrías.
Levanté mi mentón y la miré.
—¿Y porque no lo haría? —la observé fijamente con el ceño fruncido.
—Ah… es que como vi que estabas con dolor de panza, pensé que no vendrías —le sonrió con malicia.
Sonreí sin ganas —Mira ve, estoy muy bien. Gracias por preocuparte —la observé fijamente.
Ella asintió y se alejó aún con esa sonrisa en sus labios que van pintados de un color morado. Luego detuvo al chico que trae las copas de Champagne y agarró una.
—Toma, debes tener sed —ella extendió la copa en mi dirección.
La fulmine con la mirada y ella simplemente sonríe.
No sé nada de un embarazo, pero creo que beber alcohol, fumar entre otras cosas tóxicas no son buenas para el feto.
—No quiero, ya sabes… no sería conveniente que me nuevamente me de dolor de panza —miré a los hombres delante de nosotras quienes hablan entre ellos.
En ese momento llegó la novia de Anton quien de inmediato lo abrazó y le dio un corto beso en los labios. Él le sonrió y le devolvió el beso.
Si, definitivamente están juntos nuevamente.
No me afecta en lo absoluto, no lo amo. Pero si me va afectar el hecho de que se van dejar por un embarazo. Que en realidad para ella seria un engaño.
—Nos vemos luego —avisé.
Me giré y me fui en dirección a dónde se encuentra Nina con su hermana. Tomé asiento en la mesa junto con ellas.
—Siento el estómago revuelto, creo que es por los nervios.
Ella me dio un bocadillo de fresa con crema.
—Ten come un poco. Están deliciosos —mi amiga sonrió.
Negué lentamente y tome un poco de agua que hay en una de las copas de cristal sobre la mesa.
Me pasé toda las celebración sentada con Nina he Irina hablando todo tipo de cosas—aunque mi mente estaba en otro lado— así que me fui antes de que la celebración terminará. Simplemente quería acostarme y tratar de dormir. La preocupación me va hacer explotar la cabeza.
•••
Al día siguiente me levanté más temprano de lo normal. Me coloqué ropa cómoda y luego desayuné antes que mi padre y Beatrice bajarán hacerlo. Luego junto con Vicense quien está sentado conmigo a mi lado me fui. Comencé a conducir en dirección a la clínica en dónde me vería con mi ginecóloga. Y eso hice ella de inmediato me recibió. Entonces le conté todos lo sucedido, me hizo un eco dónde se podía ver la pequeña semilla ya comenzando a formarse y que ahora en adelante debía tener un control, también que debo ir cada mes a consulta. Salí de allí camino a un restaurante porque tengo hambre. Mi cara es de tragedia y Vicense no tardó en preguntar que me sucedía.
—Pronto te enterarás, Vicen —miré nuevamente mi plato —. Todos se entraran —pronuncié ida.
Él simplemente hizo una afirmación. Yo continúe mi comida y luego de eso me fui a la universidad, obviamente la profesora de la primera hora me tacho como insistente. De igual forma tendré que dejar la universidad.
Otra cosa que debí pensar.
—¿Creo que lloverá? —comentó Nina mirando por la ventana del salón.
—Esta bien… —comenté distraída mientras miró a la nada.
Ella se acercó y acaricio mi cabello con suavidad —Debes hablar con él.
Me incorporé sobre el asiento y la miré —Lo sé…
—Debes hacerlo pronto, Hera —ella abrió muchos sus ojos —. Ese vientre va crecer amiga, lo sabes.
Asentí con cierta nostalgia en mi rostro.
—¿Cuándo lo harás? —cuestionó con sus ojos muy abiertos.
Miré al frente —Esta noche.
Ella asintió —Muy bien.
La hora de la salida llegó, así que subí al auto y conduje hasta casa. Al llegar, he ingresar me fui en dirección al comedor y para mí sorpresa allí se encontraban, Beatrice, Mi padre y a quien en estos momentos no quería ver ni hablar.
Anton Lacroze.
De inmediato su mira verdosa me observó con atención.
—¿Cómo están todos? —los miré y luego me acerqué hasta mi padre para dejar un corto beso en su mejilla.
—Hola, señorita Hera. Muy bien.—saludó Anton con educación.
—Hola, Hera —saludó Beatrice.
Tomé asiento en donde siempre.
—¿Cómo te fue hoy en la universidad, hija? —inquirió mi padre mirándome.
—Excelente papá.
Él sonrió levemente y acaricio mi mano —Pronto tendré una Psicóloga en mi familia. Estoy orgulloso de ti, cariño.
Eso duele. Cuando se enteré de lo que ocurre se va decepcionar. No me quiero imaginar como va reaccionar ese hombre.
Sonreí sin ganas —Si, padre.
Si, papá te voy a defraudar.
—Esperemos que así sea —comentó Beatrice con cierta tirria —. Ya que Hera no sería capaz de decepcionar a su amado padre.
Sin comentar nada más. Comencé a comer y me devore todo el plato educadamente antes que ellos. Él Francés y mi padre hablan sobre lo de siempre. Negocios. Es normal que Anton comparte el almuerzo con nosotros, que vaya a partidos de golf he incluso ir a restaurantes y ofrecer la comida. Cuando digo que son amigo es porque son muy cercanos. Al igual que Eliot y Adam.
Cuando mi padre se entere que su hija y el tuvieron relaciones y de eso salió un embarazo se va armar un lío. Lo sé, conozco a mi padre.
Luego del almuerzo me fui a mi habitación y me duche, me coloqué ropa cómoda y me tumbé en la cama para después enviarle un SMS a Anton.
Buzón de Anton Lacroze.
—Debemos hablar.
Pasaron alrededor de unos cinco minutos y respondió.
—¿Sobre qué?
….
—¿En la noche puedes?
….
—Si, ¿dónde nos vamos a ver?
….
—Luego te envío la dirección.
…
—Está bien.
Bloqueé el teléfono y lo deje sobre mi pecho para luego mirar el techo blanco frente a mi. Pensando muchas cosas que ahora van a cambiar y también pensado en como le diré a mi padre que estoy en estado. Su hija, la princesa de sus ojos. Me acomodé en la cama y después me quedé dormida esperando despertar con la noticia de que solo es un sueño.