Hera. El avión aterrizó a eso de las 15h. Fuera dos camionetas plateadas con vidrios oscuros espera por nosotros. Al salir pude ver que la lluvia cae con suavidad, detrás de mi viene Vicense con un paraguas que sostiene para que el agua no caiga sobre mi. Al bajar por las escaleras con cuidado me fui directo a al vehículo en dónde se encuentra otro hombre quien mantiene la puerta abierta, así que subí. Al rato detrás de mi lo hizo Anton, quien viene hablando por teléfono. Esperamos solo un momento a qué subieran él equipaje y después que todo estuvo listo el chófer aceleró en dirección a la casa donde viviremos . Nunca he vivido en Newcastle, sólo espero que sea de mi agrado. Por el camino observó la cuida a través de la ventanilla, por suerte la lluvia cae suave. Del otro lado, escucho

