La biblioteca

1352 Words
Narrador:     Los presidiarios corrían por el pabellón la alarma se había disparado. Sabían que tenían poco tiempo al llegar al ala C notaron que no había nadie, la situación les había caído como anillo al dedo; seis chicos mas aguardaban el momento justo para dirigirse a la sala de enfermería en el segundo piso, al llegar notaron la ausencia de oficiales ¿Donde estaban? Las cámaras estaban ahí. Tenían que esperar la señal y de repente la luz se cortó, Martín lo hizo, había logrado bajar los fusibles del pabellón, los chicos atravesaron el amplio pasillo y entraron a la sala de enfermería, sabían que a esa hora no había ningún doctor ni enfermera. El apagón le daba 15 minutos a Martín antes que el sistema de emergencia activara el generador provisional. Nuestro personaje salió del cuarto de mantenimiento para ir a donde estaba el resto del grupo, tenía que darse prisa, salió se encontró con los ascensores, no funcionaban, tenía que tomar la escalera, subió los escalones de dos en dos, llego al primer piso luego al segundo y ahí apareció, el amplio pasillo que lo separaba de donde se encontraba el resto del grupo, corrió por aquel pasillo las celdas estaban abiertas pero sabía que no durarían así por mucho, las cámaras no giraban y entonces llego, atravesó la puerta empapado de sudor. Los chicos estaban ahí esperándolo, el reloj daba las 3:15pm del 13 mayo del 2018, les quedaban 6 minutos antes de que todo volviera a la normalidad, movieron una de los estantes llenos de mercadería en el depósito, y ahí estaba uno de los pasadizos que usaban muchos de los guardias de la antigüedad para moverse de un pabellón a otro. —llego la hora, aquí esta nuestra salida —dijo uno de los chicos —Solo tenemos que escoger el correcto —respondió Martín, mientras los siete chicos se quedaron admirando aquella entrada oscura y abandonada que los conduciría a lo que podía ser su salida.     Pero antes de que entren los chicos creo que tendremos que indagar en algunas preguntas. Mis queridos lectores y yo su narrador casi omnisciente nos estamos preguntando ¿Donde están los policías? ¿Qué les paso a los otros presos? Para eso tendremos que retroceder una semana antes del escape escuchando la historia que Martín le contara a Cecilia. Martín:     Era un martes los presos se hallaban en el patio ,el piso era de cemento rodeado de altos muros y cercas de aluminio, había una zona para hacer pesas, un par de canchas improvisadas y un área de bancos; mientras tanto sabia como tantas veces que los  guardias nos vigilaban desde torretas ubicadas en lugares estratégicos a tiempo que dos guardias estaban presente en el área junto con los reclusos. Todo parecía normal unos hacían pesas, otros intimidaban a otros reclusos, los nuevos parecían famélicos y otros jugaban básquet y fútbol. Pero había un grupo hablando en voz baja, comentaban en cómo salir de allí. Recuerdo pensar en que me parecía extraño, así que decidí acercarme para saber sobre que secreteaban tanto. Según lo que se podía escuchar la antigua cárcel tenía una red de túneles en desuso. Se cree que fueron creados en los años 40 con el objetivo de tener bien vigilados a los prisioneros de guerra durante La Segunda Guerra Mundial. —La mayoría comunicaba un pabellón con otro pero hay uno, tan solo uno que comunica a al recinto con el exterior —decía uno de los chicos. —¿Pero como sabremos cual es? —decía otro. —Oí de un mapa que está en la biblioteca de la celda solo hay que buscar la forma de conseguirlo —decía otro —Bueno creo que yo podre conseguirlo, ando mucho por allí —respondí sin pensar interrumpiendo la conversación con el grupo     Los chico se miraron entre si, se notaba la tensión, pero ya no había nada que hacer había metido la pata. De pronto el que parecía el líder y cabecilla del plan se dirigió a mi, estaba a solo milímetros de distancia y con cara seria me dijo: —Estas dentro.     Respire aliviado, esta era su única oportunidad de salir de ahí. Tenía que salir de allí, había formado parte de una pandilla con el objetivo de tener protección dentro del recinto pero ahora que no estaba dispuesto a cooperar mi vida corría peligro, sabía que si no lograba escapar algún día no iba a despertar. Narrador: —!Espera, espera! ¿Eso es todo? ¿Así nada mas te dejaron ser parte del plan —decía Cecilia, mientras interrumpía la historia que le estaba relatando Matín en la sala de aquella mujer. —Aunque no lo creas así de fácil. Pero lo que vendría no será nada sencillo —decía nuestro personaje del tatuaje para proseguir con su historia. Martín:     Había pasado un par de días después de aquella charla inusual que tuvo nuestro grupo, los días siguientes cada uno trato de seguir con su rutina normalmente, si es que en las prisiones había alguna rutina. Para mi este día era diferente tenía que llegar a la biblioteca de la cárcel y buscar los planos antiguos de aquella prisión. Al llegar al quinto piso y cruzar el umbral notó que no había nadie, después de todo era una biblioteca dentro de una cárcel "ninguno de esos chicos vendrá a leer acá. Eso seguro" pensé. Observo un cuarto no muy grande con estanterías viejas recostadas sobre las paredes blancas unas cinco o seis, una amplia ventana y unas cuantas mesas que se podían contar con los dedos de las manos, la iluminación era pobre, salvo la luz natural que podía otorgar la ventana situada al fondo donde estaban las mesas.     Recorró la sala con la vista atenta y decido dirigirme a donde estaban los libros más antiguos, ojeo, leo y sacudo mucho de esos libros pero nada. No encontraba ninguna información sobre aquellos túneles que tenia la prisión. Luego decido mirar al escritorio donde debería estar el bibliotecario si fuera una biblioteca normal. Reviso los cajones, las gavetas pero nada. Vuelvo a examinar el lugar muy lentamente con la mirada y justo cuando pienso que no encontraría nada, había una sección de atlas y mapas enrollados en espiral sobre la estantería de la esquina —Ahí debe estar —dije en voz alta. Observo cada uno de los mapas que estaban allí, todos parecían ordinarios pero habían unos que me llamaron la atención estaban impresos en un papel diferente casi transparente en uno de los estantes. Después de todo lo que estaba buscando era un plano y no un mapa. Observo 4 rollos encima del estante los abro y efectivamente eran los antiguos planos del ala c. Los estudio uno por uno buscando algo inusual, algo que no estuviera en la actual instalación. En eso encuentro un pasadizo secreto detrás de alguna de las paredes de la actual farmacia y otro con el plano de los túneles, pero justo cuando estaba dispuesto a salir escucho los pasos de alguien tomo todo lo que puedo y me escondo debajo del mostrador abandonado.     El guardia atravesó la puerta, creo que pensó oír algo. El observó aquella habitación desolada con libros lleno de polvos y mesas descuidadas, sin embargo, algo lo obligo a quedarse unos minutos mas. Deje una de las mesas con libros abiertos encima, supongo que eso le llamo la atención. Sacó su pistola y recorrió los pasillos uno por uno, no encontró nada ni a nadie, así que decidió irse. Yo aguarde debajo del mostrador junto con los planos del edificio todo ese tiempo, mi piel sudaba, tenia los nervios de punta, de pronto escucho la puerta cerrarse, el policía se había ido. Término de memorizar donde estaba el pasadizo y me retiro lo más rápido que puedo. Narrador: —¿Entonces nadie te descubrió? —pregunto Cecilia volviendo a interrumpir la historia —No nadie —Afirmo Matín con calma bebíendo la taza de café que minutos antes le había ofrecido Cecilia en su sala de estar -pero lo mas difícil fue planear y ejecutar el escape -volvió a afirmar. —Si quieres que te ayude necesito saberlo todo —dijo con carácter Cecilia —Entonces dejame proseguir —exclamando para seguir con su historia.
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