Y como el fuego arde, tus dedos mi cuerpo queman, amarte es mi condena, sentirte con mi alma en pena, quédate y conviértete a mi lado en braza viva. "Bienvenidos a la ceremonia del fuego nuevo -empezó Silas -hoy con el augurio del universo, se reune la manada a renovar sus votos de fidelidad, amor y familia - Noah podía jurar que lo estaba mirando cuando dijo estas palabras - Empezaremos recitando la oración de la queimada" En el escenario estaban los miembros de la cámara de los Lores, ataviados con las túnicas correspondientes a este evento, rojas con bordados dorados, más al centro estaban las tres coronas, en unas sillas bañadas en pan de oro de la época victoriana, Paúl había estado casi histérico por qué necesitó a última hora una silla más para Ezra y tenían que mandar a restaurar

