Desde la visita de Lión Kisum se volvió más frenético, la tensión y la angustia definitivamente causaba un estrés en el Omega que, aunque intentaba no actuar de forma extraña, la preocupación de no saber nada le hacía perder la cordura y el mal humor lo encerraba como si un grillete estuviese atado a su tobillo. Kisum actuó de forma inconciente y no toleró nada en su trabajo, a cada cosa mal echa regañó severamente causando la irritación de sus compañeros. En los últimos días el trabajo con Kisum era algo insoportable, el Omega intentaba controlarse y no causar molestias y trabajar normalmente, sin embargo con la situación de su familia, más la sensación de ser vigilado tornaba difícil no sentirse impotente. Lión lo había contactado informándole que lo estaban persiguiendo y que casi lo a

