Capítulo 7- La Razón

980 Words
DANIEL POV'S Desperté y me di cuenta que estaba en el sofá, no sé a qué hora me levantó Salomé, pero cuándo vi el reloj me di cuenta que era muy temprano. —¡Salomé! —grité para saber si se encontraba en casa. —¿¡SÍ!? —Escuché en la cocina. Me levanté hacia la cocina y la descubrí haciendo el desayuno. —No debías ponerte en esas —murmuré sonriendo. —Soy tu amiga, así que calla y siéntate —me ordenó. —Sí, mi coronel  —le molesté haciendo la pose militar. Salomé sirvió y desayunamos en paz. Por lo menos en ese momento logré despegar mi mente en algo diferente a Nicolás. —Bueno mi Dani, me tengo que ir. Pero si quieres que me quede más tiempo pues dime ahora —dijo. —Gracias Salo, así estoy bien, ve a hacer tus cosas, estaré bien —le dije—. Además, gracias por el desayuno. —Sonreí. Ella sólo asintió con una sonrisa y me dio un abrazo muy fuerte. Se fue a bañar, arreglar y salió, no sin antes despedirse de mí. Me puse a pensar en lo que pasó ayer, no me quería poner neurótico pero eso sumado con lo que me dijo Sara en la heladería, no es que me dé buena espina. Decidí llamar a Sara, no podía con la curiosidad. Marqué el número... —Hola, ¿quién habla? —contestó. —Sara, seré claro, ¿dónde está? —dije intentando no sollozar. —¡Daniel! Qué gusto que me llamaras —dijo de forma sarcástica. —Sara, contéstame ¿dónde está? —dije irritado. —¡Sara! Ven, no me hagas esperar . —Escuché a lo lejos una voz que, aunque doliera, me era muy conocida. —¡Espera, mi amor!  —le respondió a Nicolás—. Sí escuchas Daniel, él siempre me quiso a mí, tú solo eras uno más del montón. Te lo advertí, pero no me hiciste caso, ¡Qué pena! —dijo con lástima fingida. —Espero y sean muy felices —Esa ha sido la mentira mas grande que he dicho en mi corta vida. —Aww, ¡qué tierno eres! Gracias y tranquilo pronto vendrá alguien a quererte, bueno si es que a alguien más le interesas. —Se rió y colgó. No pude más, llore de una forma tan amarga. Estaba solo, habían jugado con mi corazón y había sido humillado como una miserable rata. No tenía ánimo así que en todo el día estuve encerrado en mi habitación, disfrutando de un rico helado. "Típico de depresión amorosa". Creo yo. El lunes tuve que ir al colegio porque Salomé me obligó, literal lo hizo, me hizo arreglarme y de la mano me trajo al edificio. Al llegar a la entrada vi a Nicolás, lindo como siempre, aunque con una expresión de tristeza. Salomé me dejó en la puerta y se fue con sus amigas, me dio un beso en el cachete antes de irse y me dijo— Si ese maldito te hace algo, lo mato. Lo estaré vigilando. —Y se fue. Me despedí de ella y seguí mi camino ignorando a Nicolás , pero él no tenía la intención de dejarse ignorar, y empezó a correr a donde yo estaba. —Daniel, ¡por favor, escúchame! —dijo fuerte. —¿Qué quieres? —pregunté irritado. —Cielo, solo quiero disculparme, pedirte todo el perdón del mundo por lo que hice ayer. Sé que te dije cosas horribles y que hice algo horrible. Créeme lo que te dije y lo que dijo Sara son falsedades —murmuró prácticamente llorando. —Escúchame muy bien Nicolás, YO no soy juguete de nadie, así que sí soy eso para ti. Lamento informarte que el juego se acabó. Sé feliz con la tal Sara esa —espeté con rabia. —No, Daniel, tú no eres mi juego, no eres un juego. Eres lo mejor que me ha pasado, cielo. Sé que fui un imbécil al estar con ella, estaba muy borracho y ella me encontró, luego desperté en su cama. —Intentó explicar—. ¡Perdóname, amor! —me suplicó llorando. —Si así será con una pelea insignificante, ¿cómo será con una pelea fuerte? ¿Le darás un hijo para darme celos? Mejor guarda tus disculpas, terminamos Nicolás, yo no soy el jueguito de nadie. —Medio sonrío bajo mi llanto y me fui. —Dani...—susurró y luego cayó al suelo sollozando. Me fui al salón, no podía creer que fuera realidad, mi peor día es hoy definitivamente. Camilo me vio y llegó donde yo estaba. —Lo vi todo en la entrada, solo quiero darte mi apoyo, amigo —dijo sentándose a mi lado y pasando su mano por mi espalda dándome ánimos. —Me engañó Cami, me engañó con la ex —dije llorando mientras me envolvía en un abrazo. —Tranquilo, aquí estoy yo amigo, desahógate lo que quieras. —No, no caeré más en depresión, mejor cuéntame qué hay de tu vida —dije intentando sonreír —Aceptaré ese cambio de tema por tu bien, pero estoy aquí para ayudarte. —Apretó el abrazo y me fue soltando—. A ver, conocí a alguien, es nuevo igual que yo, solo te digo que me encanta, es hermoso, me invitó a un helado y desde ese entonces hablamos mucho —dijo sonriendo. —Qué bueno, Cami, dime ¿quién es? —dije sonriendo con sinceridad. —Se llama Fabio, es muy tierno conmigo —dijo con cara de enamorado. —¿Te gusta?  —Él solo afirmó—. Bueno, tienes mi apoyo para lo que necesites, también —dije guiñándole un ojo. —Gracias, Dani, te quiero amigo, espero que las cosas cambien para bien —dijo volviéndome a abrazar.
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