GUSTAVO
- Con mucho cuidado, semi sumergidos en el río Marí Chuy baño a la niña mientras yo la sostenía, comenzó por el cabello al ver el color pelirrojo cruzamos miradas y sonreímos.
- ¿Estás segura que no le va a dar una pulmonía con el agua fría? Cuestioné.
- Esperemos que no, sépase que aparte de la medicina la cual no tenemos en esta casa, el agua fría es la única forma que conozco para bajar la fiebre.
- La niña temblaba así que me atreví a sugerir darle una pastilla para adultos.
- ¡En serio! Quiere que me ponga a jugar al doctor con esta niña.
- Siempre fuiste buena con las hierbas medicinales chaparrita.
- Las hierbas son una cosa y la medicina otra, ella va a dejar de temblar cuando la fiebre baje, la corriente hace que permanezca la misma temperatura en el agua por lo tanto le va a bajar más rápido y entre más pronto se la lleve de Aquí es mejor.
- No seas tan insensible.
- Usted parece no darse cuenta del problema en que se metió.
- Lo se chaparrita pero hay verdades que no se dicen especialmente cuando se trata de una inocente criatura, si Dios la puso en mi camino fue por algo.
- En eso tiene razón.
- Una vez sin barro pudimos ver todos los golpes, raspones y cortaduras que tenía en su cuerpo, además de que el sol casi la había rostizado daba tristeza verla en ese estado, aun así era una niña muy hermosa tenía la nariz respingada, dentro de su inconsciencia llamaba a su abuela le pedía que regresara, que se portaría bien, o que no se fuera, de repente Mari Chuy exclamó.
- ¡Ángeles y serafines ojalá no sea lo que estoy pensando!
- ¿Que piensas?
- Que esta niña fue abandonada deliberadamente por la abuela, por cierto se parece a la difunta Florencia.
- Esperemos que no sea así aunque en esta vida todo es posible.
- ¿Lo de Florencia, o lo de la abuela?
- Hablo de la abuela, no imagino a una persona abandonando a una inocente. ¿No crees que sería bueno que me acompañaras al ministerio público?
- ¡Pesaba que lo iba a dejar ir solo con lo atolondrado que es!
- Nos subimos a la carreta en el camino mientras llegábamos a la parada del autobús con aguja e hilo Mari Chuy le hacía arreglos a una playera de ella para transformarla en un vestido para la niña, llegamos a la ciudad al rededor de las dos de la tarde, Mari Chuy le preguntó a un oficial por el juez del ministerio publico.
- Ay doñita está ocupado para ser honesto no creo que la pueda recibir hoy aun tiene dos casos mas
- Mire joven yo se que el señor juez es un hombre muy ocupado pero este es un asunto de vida o muerte, por favor avísele que me urge hablar con el..
- Ay doñita me pone entre la espada y la pared por lo menos esperé hasta que acabe el caso que está resolviendo.
- ¿Y si se muere la niña usted se responsabiliza?
- ¡Santo Dios, no!
- El oficial estaba a punto de tocar la puerta cuando esta se abrió, el entro, al salir nos pidió que pasáramos, el juez por su parte fue directamente al grano.
- Díganme que se les ofrece.
- Mire señor juez esta mañana mi esposo, el la interrumpió.
- No quiero ser grosero pero omita los detalles como comprenderá estoy ocupado.
- Mi esposo se encontró esta niña en la montaña, estaba toda llena de lodo y ardiendo en fiebre, la metimos al río, la bañamos, y descubrimos que está llena de golpes, sabemos que está viva porque respira pero necesita ir al doctor, bueno aquí se la dejamos para que usted se encargue de ella.
- ¿Cree que las cosas son así de simples?
- Usted quería simpleza pues ya la tiene además a usted le corresponde buscar a su familia.
- Hágame el favor de llevarla al hospital regístrela con el nombre y apellido que ustedes quieran ponerle, yo le aviso al director del hospital que van de parte mía, espérenme allá en cuanto me desocupé me reúno con ustedes.
- Eso no le gustó a Marí Chuy pero no protestó ella puede ser terca, fría y hasta grosera al hablar pero sabe muy bien cuando callar, así que se limitó a decir.
- No se tarde porque nos deja el autobús.
- después de tres horas llegó el juez al hospital habló con el director del hospital y a nosotros nos invitó a comer a su departamento vivía en un departamento muy modesto aparte de la puerta de entrada tenía dos más supongo que eran las del baño y la habitación, en la entrada había un cuarto que al parecer eran sala y cocina donde tenía solamente una estufa de gas, una mesa pequeña con cuatro sillas, un escritorio con una pequeña televisión, un oficial llego en seguida de nosotros con una bolsa que contenía tres platos de ropa vieja mientras comíamos hablamos de cómo y dónde encontré a la niña.
- Ya mande a un oficial a preguntar a la guardia forestal si hay un reporte de una niña desaparecida, también mande preguntar a las delegaciones de la ciudad de Agua Azul lamentablemente en la ciudad no hay reportes de desaparición de menores pero aún tenemos que esperar setenta y dos horas es el tiempo requerido por la ley para hacer una denuncia formal de desaparición. El médico dice que la niña se va a quedar unos días, al parecer tiene unas costillas fracturadas, una perforación al lado del labio derecho la cual traspasó toda la piel y por falta de cuidados se infectó, ella está inconsciente lo cual es bueno para ella porque las fracturas en las costillas son dolorosas, está deshidratada, encima de eso el pie izquierdo lo tiene muy inflamado por el posible golpe o esguince que sufrió, la herida en la espalda no es de cuidado pero dejara cicatrices, afortunadamente la fiebre ya cedió.
- Nos pidió nuestros datos y nos llevó personalmente a nuestro rancho, no se si lo hizo por amabilidad o para tenernos bien vigilados o quizás las dos cosas.