Capítulo 33 SOFIA No sé qué me estaba pasando que, desde hacía unos días, desde que había estado muy enferma para ser exacta, no me desagradaba para nada estar con Max y eso me asustaba. Para nada estaba bien que me fuera agradando la idea de estar secuestrada y peor aún, que me agradara estar con mi secuestrador. Al principio pensé que sería solo una estrategia de mi parte para seguir con vida, pero ahora, ya no estaba tan segura. Había leído alguna vez del síndrome de Estocolmo y que las personas que lo sufren desarrollan vínculos afectivos con sus captores y temía que eso fuera a pasarme a mí. Pensaba muchas cosas, mientras me quedaba quieta en los brazos de Max y no pude evitar, ponerme a llorar. Era el primer cumpleaños de mi vida en que no estaba con mi familia y al separarnos del

