Capitulo 3

1357 Words
Cuando llegaron al aula de clases, las sillas estaban distribuidas alrededor del salón formando un gran círculo en lugar de las típicas filas que siempre estaban presentes. Cada una de las chicas fue tomando asiento dejando algunas sillas vacías entre los grupos de amigas, aún sin saber de qué se trataba toda la situación. Tania no dejaba de sentirse mal por la charla que habían tenido minutos atrás cuando de repente empezó a ver chicos entrando a su salón. Era típico que cuando alguien se equivocara de aula, se le abucheara o de le hiciera alguna burla, por lo que pensó que podía redimirse con sus amigas si empezaba una situación tan popular como ésta. Sin embargo cuando empezó el abucheo, las demás compañeras empezaron a reírse y a saludar a los jóvenes con amabilidad. – ¡Tania! ¿Qué haces? –habló Dalila ente dientes. –Hago lo que cualquiera haría en esta situación, ¿no lo crees? Cuando la profesora ingresó al salón, con algunos alimentos en los brazos, Dalila miro con seriedad a Tania. – ¿En serio lo olvidaste? Hoy vamos a celebrar el día de la amistad con los chicos del otro grupo. Tania cursaba cuarto año de secundaria, de seis que debía cursar. Así mimos sus compañeros del grupo masculino cursaban cuarto año y aunque no era común, en ocasiones hacían integraciones juntos ya que los últimos dos años de secundaria se juntaban ambos grupos para que fueran más sencillas las actividades preparatorias para la universidad. Aunque esto a Tania le parecía un sistema absurdo, no tenía muchas otras opciones educativas a las cuales acudir o instituciones alternativas a las cuales inscribirse. Todas sus amigas lucían presentables de alguna maneras para estar enfrente de los chicos, pero Tania tenía una cola que recogía todo su cabello por completo, gafas, el saco del uniforme y la falda que le quedaba casi al mismo nivel que dónde terminaban las medias. La profesora solicitó que todas las chicas se sentarán sin dejar espacios y que los chicos ocuparan la otra mitad. Cuando los cerca de 55 estudiantes acataron la orden, Tania quedó ubicada justo en frente de Johan. El chico se quedó mirándole con una expresión bastante seria, quizás porque no la recordaba quizás porque apenas estaba mirando hacia ella como quien ve hacia al frente y no mira nada en específico. Dalila pronto enfureció y zarandeó el brazo de Tania. -Mira quien está allí en frente -Dijo entre dientes. – ¿Ah? ¿De qué hablas? Yo no veo a nadie que reconozca… –hablaba rápido y con nerviosismo Tania. – ¿Cómo qué no? Es el idiota que nos empujó en la mañana. – ¡Ah sí! El debió ser quien quebró los vidrios y quien realmente nos metió en el problema, no yo! ¿Me oíste Dalila? – ¡Pero miren quien lo acompaña! – dijo Heidi en un tono burlesco al señalar a Johan. – ¿Cómo quieren que me comporte si ustedes actúan peor que yo? Entonces las jovencitas empezaron a tener una discusión amistosa entre ellas mientras en el otro lado del salón los chicos comentaban algunas cosas similares. –Pero miren a quien tenemos en frente… son nuestros chivitos expiatorios*… –el grupo de amigos se ríe. –Qué tontería… –Murmuró Johan mientras se cubría la cabeza para protegerse del malestar. – ¿Qué fue lo que dijiste? ¿Que no molestáramos más a tu novia? –el grupo soltó de nuevo una gran carcajada mientras el grupo de Tania seguía deliberando aparte sin aún darse por enteradas de la situación que ocurría al otro lado. En cuestión de minutos los chicos empezaron a hacer un gran bullicio que no tardó en llamar la atención de las personas de toda el aula. – ¿Quién es el chico que hace tanto ruido? –Preguntó Tania. –Es Augusto, un chico sin importancia alguna, créeme Nía –dijo Heidi. – ¿En qué secundaria has pasado los últimos cuatro años Tania? – ¡Para tu información yo vengo a la escuela a prepararme para la vida universitaria, no a mirar niños! –Gritó Tania con un tono ofensivo y sínico buscando humillar a su amiga. –Por supuesto que sólo puedes venir a estudiar, no es como si tuvieras muchas oportunidades en el campo amoroso… –le respondió su amiga en un tono tranquilo sabiendo que iba ganando la discusión. – ¿Acaso no es Augusto no es el mismo que nos empujó? Ay no puede ser… –Cambió de tema Tania que odiaba pelear con sus amigas y con cualquier persona en general, además que se consideraba muy mala en ello. Augusto señaló a Tania y dijo “Mira a tu novia al otro lado, ve a defenderla…” y añadieron más burlas. – No por favor, hoy no estoy de humor para estas cosas –sollozaba Johan. En pocos minutos, mientras la profesora repartía torta y gaseosa, todo el salón empezó a notar la burla y unirse a ella a la vez que se reían de los hechos. Tania no estaba especialmente avergonzada, de hecho le causaba un poco de gracia, pero Dalila por su parte estaba completamente hundida en la vergüenza. –Hoy eres tú, pero mañana podríamos ser cualquiera de nosotras de las que se van a burlar, no, no, esto está mal, muy mal. –Relájate lila, no es tan grave como lo piensas –dijo Tania. –No es grave para ti – le dijo mientras ponía su dedo índice con fuerza sobre su pecho – porque no te importa estar sola en el mundo. – ¿De qué hablas lila? Las tengo a ustedes. Tú eres mi amiga desde segundo año –respondió en un tono muy tierno y amoroso. –Pero no es suficiente, necesitamos salir, ir a fiestas, tener pareja y hacer una vida increíble al lado de personas increíbles. –Tú eres increíble para mí… –Hablo de personas verdaderamente influyentes –interrumpió Dalila. –Lila creo que ya estás pasándote de nuevo -Dijo Heidi. –No, nada de esto ocurriría si ella no fuera así. – ¿Así cómo? –Tania no podía evitar hacer esa pregunta. –Los brabucones siempre eligen el mismo tipo de persona para hacer sus absurdos comentarios. Buscan personas de carácter débil y con un aspecto físico deplorable, que tengan poco apoyo social y que pocas personas quieran, así es como los destruyen. De repente algo dentro de Tania empezaba a doler, era como una sensación en medio del estómago que subía hacia su garganta y conectaba con sus ojos. – ¿Quieres decir que te avergüenzas de mi por mi aspecto físico? – Quiero decir que me molesta que no te esfuerces para nada en mejorar tu condición de vida. -¿De qué estás hablando? -Dijo Alessia confundida que había permanecido en silencio hasta el momento. –Hablo de que hay una razón por la cual nadie nos quiere, por la cual nos empujan y nos dejan de lado, hay una razón por la cual no tienes novio y es que ¡eres detestable! Con un nudo en la garganta Tania empezó a abrir la boca procurando elaborar unas palabras más dulces de las que había recibido. – ¿En serio crees esas cosas de mi? –hubo algunos minutos de silencio –Bien… –Dalila aún sentía que debía soltar algo más antes de cerrar con la discusión. –Eres incapaz de hacer que alguien además de nosotras te quiera, no puedes relacionarte normalmente con los hombres ni enamorarlos y por eso no tienes novio. Ya hasta miedo me da que te gusten las niñas. – ¡Basta! –gritó Heidi que generalmente disfrutaba de las peleas entre el grupo. –No más… –Te voy a demostrar lo contrario –le interrumpió Tania. Voy a mostrarte que el físico no es lo más importante, que tengo todo para enamorar a un hombre sin ser tan superficial como tú, ¡y que en verdad no soy una persona detestable! -¡Quiero ver que lo logres! -declaró Dalila
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