Dormir entre los brazos de Anthony es en verdad tranquilizante, el me da paz, me consiente hasta que quedo profunda. Me despierto con el rayo del sol que entra por mi ventana, me siento en la cama y me estiro un poco, al mirar a mi lado me encuentro con ese bello hombre que duerme sin preocupación alguna, su pecho está completamente desnudo. Cepillo mis dientes y pasó a la ducha, el agua recorre mi cuerpo, quiero apresurarme para preparar el desayuno, últimamente es Anthony quien cocina y siento que soy una aprovechada. Me miro al espejo, trato de secar mi cuerpo un poco, me envuelvo en una toalla y salgo para encontrarme con ese bello hombre mirando por la ventana. -Buen día.- mencioné El se dio la vuelta, caminó solo con su pantalón de lino blanco hacia mi, su adorable sonrisa

