Presentimiento

1419 Words
Aún no entiendo que había pasado, comenzaré diciendo que me asombro que el señor Dallas me llevara a su oficina, por extraño que parezca sentí que yo le gustaba, también estaba el hecho cuando me preguntó si sentía celos ¿acaso esperaba que dijera si?. Pero ya todo eso no valía de nada pues prácticamente me hizo a un lado, es aquí donde me pregunto qué debo hacer. El resto de día asistí a mis clases, pude ver al señor Dallas por el pasillo, él jamás se fijó en mi, supongo que hasta aquí llegábamos los dos, algo que jamás inicio había terminado. Por suerte tenía a Harold y Gina que alegraban mis días, por otro lado estaba Javier, ya no insistía en que tuviéramos un romance pero siempre estaba presente. Sus invitaciones seguían llegando y yo aceptaba solo si era en plan de amigos, el prometió no tocar el tema sentimental pero en ocasiones trataba de romper su palabra. El tiempo iba pasando, las clases con el señor Dallas se volvieron mi pesadilla, algo en él había cambiado, yo pasé de ser su favorita a la más odiaba, al menos así lo sentía. Siempre estaba preguntándome, quería hacerme quedar en ridículo ante todos, su manera de hablar era de una persona enojada, el salón completo llegó a sentir compasión conmigo. Al finalizar el día siempre caminaba a casa, los secuestros de las chicas seguían, ya la prensa nacional estaba sobre el pueblo, en total habían desaparecido 5 en un periodo de 6 meses, eso era extraño en este pueblo, uno donde nunca pasaba nada. Hoy es un día diferente, recibí tantas provocaciones del señor Dallas pero decidí ignorarlas, sé que se dio cuenta pues mi atención no fue dirigida a él, algo en el pecho me dolía, como un presentimiento de que algo malo pasara. Tome mis libros, decidí abandonar la clase, lo mejor era volver a casa, quizás así me sienta tranquila. -Aún no se termina la clase ¿para dónde va señorita Fiorella?- preguntó el señor Dallas escribiendo en su pizarrón. -Lo siento señor Dallas debo irme a casa, en verdad no me siento nada bien.- -Sabes que si te marchas a mitad de la jornada tendrás reporte negativo, estás a punto de perder esta asignatura.- -Lo entiendo y si decide que debo perderla lo acepto pero en verdad debo marcharme.- no sé qué pasó pero una lágrima bajó por mi mejilla, la tristeza se estaba apoderando. Por primera vez en muchos meses me miro a los ojos, es increíble que aún siguiera moviendo todas mis fibras después de ignorarme. Me di la vuelta y salí, hoy nada me importaba, solo quería huir del lugar y refugiarme en casa, quizás mi madre me haría una taza de té, nos sentaremos en el jardín hablar cosas tontas, ella es mi cita favorita. Decidí irme caminando, mi casa está a 40 minutos, tiempo suficiente para despejar mi mente. Sé que hay un loco suelto secuestrando chicas, eso en definitiva debe darme miedo pero hoy no lo siento, supongo que solo sale de noche, a esta hora hay mucha gente y sería fácil que lo descubrieran. A unas pocas calles de mi casa siento como un auto viene lentamente detrás de mí, mis nervios están a flote así que salgo a correr, mientras lo hago el auto también se acerca, mis libros han caído al suelo, me detengo un momento a recogerlos, no puedo dejarlos ahí, entre mis pertenencias está el libro del pájaro cantor, el señor Dallas me lo había regalado y se convirtió en mi favorito. Tome todo del suelo y me levanté con rapidez, fue en ese momento donde sentí que me tomaron del brazo. -¡Fiorella!- escuché decir Me di la vuelta aterrada que el secuestrador me tuviera agarrada pero no era el. -¿Señor Dallas?- -¿Estás bien?- preguntó -Si.. ¿qué haces aquí?- -Quería saber cómo estabas, abandonaste mi clase casi en llanto.- -Estoy bien, ya pronto llegaré a casa.- -Vamos, yo te llevo.- -No es necesario, sé que me detesta así que mejor no sea amable.- -¿Quién te ha dicho eso?- -Lo noto, no soy tonta señor Dallas, me haz tratado estos meses como si yo fuera una molestia en su vida.- -No es así, vamos te llevo.- -Te he dicho que no.- -No voy a dejarte aquí sola, súbete a mi auto o te llevo en brazos hasta tu casa.- -Estás mintiendo, no creo que lo hagas.- Fue donde descubrí que no mentía, el señor Dallas me levantó de un solo movimiento, sentí que mis pies se alejaban del suelo, verdad me llevaría en brazos. -¡Iré! Me subiré en tu auto pero bájame.- Una vez lo hizo me subí con premura a su auto, en verdad se atrevió hacerlo. Comenzamos camino a casa, yo observaba por la ventana, no quería hablar con el. -Quiero disculparme contigo, me he comportado de una manera infantil.- -La verdad es que si, no entiendo que te hice para que estés a punto de hacerme perder mi asignatura.- -No lo harás, eres la mejor de mi clase.- -¿Entonces por qué me haz tratado así?- -Estaba enojado.- -¿Por qué?- No me respondió, ya habíamos llegado a mi casa, él se estacionó, los dos los veíamos directamente a los ojos. Abrí la puerta y salí, lo mejor era que entrara a mi hogar, no quise mirar hacia atrás solo lo dejé de pie junto a su auto, me sentía algo feliz ya que por fin habíamos hablado, tantos meses separados por su enojo, es un hombre complicado. -!Mama! Estoy en casa.- comencé a llamarla Daba vueltas por el lugar, sé que ella estaría hoy aquí, que extraño que no responda, tome el celular y comencé a marcarle, lo escuchaba sonar en la cocina, me acerqué con cuidado y la vi, ella estaba boca abajo, no encontré signos de violencia, parecía un desmayo. -¡Mamá!- La tome en mis brazos, ella no respondía ante mis llamadas, yo en medio de mi desespero comencé a gritar, necesitaba ayuda, fue donde escuché al señor Dallas llegar. -¡Fiorella! ¿Dónde estás?- -Señor Dallas ayúdeme por favor, es mi madre, no sé qué le pasa.- Él se acercó y comenzó a revisarla, por su cara pude notar que no estaba nada bien. -Vamos al hospital.- El la tomó en sus brazos y salimos corriendo, con suavidad la depositó en la parte de atrás, yo me subí con ella, el camino hacia el hospital fue en segundos, sé que el señor Dallas condujo a toda velocidad. Las enfermeras nos trajeron una camilla, mi madre fue puesta ahí, ahora yo corría detrás de ella, no entiendo qué estaba pasando. Una puerta me separaba de mi madre, yo estaba desesperada, no sabía qué hacer, fue donde sentí como me abrazaban por la espalda, se que mi cuerpo temblaba, los nervios se apoderaban de mí. -Llama a tu padre, el debe saber que tu madre está aquí.- lo escuché decir -Si.- respondí Tome el celular, mis manos temblaban, mis lágrimas salían sin poder detenerlas, solo sentía como con sus dedos me acariciaba la cabeza. Mi padre llegó en cuestión de minutos, él corría por todo el lugar, podía ver su rostro demacrado y angustiado. -¿Qué pasó muñeca?- -No lo sé, llegué a casa y mamá estaba inconsciente en la cocina.- -Pero no entiendo, ella no sufre de nada.- El doctor llegó, su rostro no mostraba expresión alguna, algo me dice que no es una buena noticia. -La señora sufrió un paro cardiorrespiratorio y no resistió, lamento su pérdida.- La sensación de que algo se quiebra estaba pasando, en mi mente retumbaba las palabras del doctor, pero no quería asimilarlo, quiero pesar que es una mentira. Vi a mi padre correr para estar con ella, mientras que yo era sostenida por un par de brazos, levanté el rostro y lo vi, jamás olvidaré como unos ojos azules con expresión de tristeza me observaba. -¿Esto no es cierto verdad?- susurré -Lo siento mucho Cariño.- mencionó besando mi frente.- Una frase fuera de lo convencional había escuchado hoy, mi mundo se estaba derrumbando pero unos brazos me sostenía para que no cayera al abismo. Lo abrace, enterrando mi rostro en su pecho, fue el momento donde solté todo el llanto que llevaba dentro, hoy había perdido a mi madre, mi mejor amiga, mi confidente, oficialmente una parte de mi alma había muerto.
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