Abrí los ojos lentamente, adaptándome poco a poco a la iluminación, confundida y sin saber dónde estoy, mire por toda la habitación. — Comenzaba a creer que se trataba de un sueño. — Comenté con sarcasmo al verlo, parado muy cerca de mi, parado junto a un pequeño bar, con una copa en sus manos. — No estabas dormida, solo te desmayaste. — Aclaro. — No sabía que eso era posible. — Ni yo, intento averiguar que te sucedió. — ¿Dónde estoy? ¿que paso? — Pregunte mientras me incorporaba, estaba sobre una enorme cama redonda, con Sabas negras, moví mis manos sobre ellas disfrutando de su suavidad. — Estás en mi casa, en mi habitación para ser más exactos y como ya te dije te desmayaste. — En tu casa ¿en el infierno? y ¿que hago aquí? lo último que recuerdo es a tu demonio saliendo de mi cue

