3. Susannah

1466 Words

Después de dar de comer a Paolo y entregárselo a Perla, y de que todos nos hubiéramos bañado y vestido para la cena, nos dimos los retoques necesarios frente al enorme espejo de marco dorado. Penny y yo llevábamos el satén añil que le encantaba a Raphael. Qué acto de optimismo había sido traer su vestido. El plantador de azúcar de Barbados -que había comprado a Penny a unos secuestradores, afirmando ser su padre natural- le había proporcionado muchos vestidos finos, según nos había contado, pero habían sido abandonados cuando la rescataron. Habíamos traído ropa tanto para Penny como para Kitty. Cerré los ojos pensando en la pobre niña perdida cuyos vestidos permanecían doblados en el baúl. Ahora observaba a mi marido, peinando su pálido cabello después de haber recogido el mío con tanta d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD