Andrés. Doy vueltas y vueltas en esta cama y no logro consolidar el sueño, la encuetro dura y fría, me hace falta mi esposa. Miro al techo con la poca luz que entra por la ventana, suelto un suspiro y vuelvo a dar vueltas en la cama. Molesto me levanta como un resorte y salgo del cuarto, ¿Será que Karen está igual que yo? Me preguntó así que con pasos suaves y lentos y casi de puntitas camino hasta nuestra habitación. Abro la puerta lentamente la puerta y asomó la cabeza primero por si acaso. Todo está a medio alumbrar por una lámpara que está encendida miro hacia la cama y quiero reír al ver la escena. Yo sin poder dormir, dando vuelta buscando sitio y ella prácticamente se agarró la cama para ella sola y duerme a pierna suelta. Se notó que no le preocupa nada, cuando yo estoy hecho

