Luego de hacerme y ponerme una camiseta de Axel la cual me quedaba unas cuantas tallas más grande, organice mi enmarañado cabello y baje a ver a mi adonis. Entre a la cocina y se encontraba cocinando ágilmente, moviéndose con experticia por toda la cocina, hermosamente sensual - ¿Y te gusta la vista? - preguntó sorprendiéndome aún de espaldas, pensé que no se había percatado de mi presencial. -Me encanta-respondí mientras tomaba una fresa de la bandeja de frutas que se encontraba frente a mi. -Que bueno que ya bajaste mi bella princesa-dijo mimoso mientras que caminaba salvajemente hacia mí, como si de un felino que va por su presa se tratara y realmente no me molesta serlo, después que me siga devorando como hasta ahora lo ha hecho, se acercó y depositó un desorden de besos en mi cara

