Ambar Han pasado varios días desde que Ámbar dejó atrás su antigua vida. Su vientre había crecido, y el bebé que esperaba estaba fuerte y sano. Había encontrado trabajo como secretaria en una pequeña pero prometedora empresa. Su jefe, un apuesto joven soltero, era muy coqueto y gracioso, lo que hacía sus días un poco más llevaderos. A pesar de la atención que recibía, Ámbar se mantenía reservada, enfocada en su trabajo y en el bienestar de su hijo. Había cortado todo tipo de conexión con el mundo de Axel. Desde que se mudó, no supo nada de él. Jamás supo si se había casado o no, y tampoco había hablado con Tomás. Tomás le había mencionado que se iría de viaje, así que ella pensó que por eso no habían hablado. Aunque estaba contenta con su nueva vida, a veces sentía una punzada de triste

