Después de a ver escuchado la voz del señor Mortí y sobre todo lo que les había dicho a los chicos, siendo que debo llegar antes, aunque note enseguida el cambio de temperatura y clima, al ver que es invierno en Cisorias y me parece que este lugar es uno de clima frio.
Me encuentro caminando, aun veo algunas casas, tiendas y sin olvidar que he visto que hay cavernas con una estructura antigua, es como decido entrar a una de ellas el cual se llama, “La Caverna de la Abuela”, aunque sería interesante saber el por qué tiene ese nombre, el interior es algo oscura no con mucha luz, una barra donde se ve que una señora y dos hombres atiende, me parece a tres hombres a los que toman un tipo de tazón de cerveza espumosa solo que me parece no amarilla, sino un color más oscuro, pareciendo un tono n***o, aunque la espuma es blanca. Decido sentarme en una de las sillas de madera que se encuentran en una de las mesas, no pienso pedir nada para beber, al ser que desde que tome ese gran trago del frasco que tome del estante de la biblioteca, me he sentido satisfecha, siendo que mi plan es solo sentarme y mirar el mapa que dibuje guiándome por el mapa colgado en la pared de la biblioteca.
—Bonita.
No sé quién dice eso y solo volteo a ver a la persona, es un muchacho muy joven y alto de cabello plateado, casi gris, con ojos azules como el mar, aunque no me parece un vampiro o quizás si solo que sea otra clase de vampiro solo sonrió y digo:
—Hola.
—¿Quieres beber algo? —pregunta el joven.
—No gracias, ¿trabajas aquí?
—Si siento preguntar, pero ¿esperas a alguien?
En eso me acerco hasta la barra y decido decir:
—No, solo quiero llegar al bosque Culm.
El muchacho ríe.
—Está bien bonita, mi horario está por terminar, te ayudare a llegar a Culm.
—En serio, gracias.
—No ¿Quieres nada? —pregunta el joven.
—No gracias.
—Porque tenemos chiltik (rojo), especialmente para nosotros los vampiros.
Sé de qué bebida me habla el joven vampiro, es el mismo que contienen mis tubitos de sangre, solamente con un pequeño ingrediente añadido más y comienza a mencionar algunos otros nombres de bebidas.
—Gracias, pero estoy bien, es mejor que te espere en el kiosko de piedra, te veo ahí.
—Está bien bonita.
Estaba por preguntar su nombre o decir el mío, pero solo me fui, ahora me sentía torpe de no a ver preguntado su nombre, entonces me dirigí rápido al kiosko de la plaza hecho de piedra, que se encontraba en Cisoria, al ver que es grande con unos pequeños escalones para subir, subo rápido todas las columnas y su reja que cubre todo el kiosko de madera, me acerco recargando mis manos sobre una de las partes de la reja del mismo kiosko, mirando toda la plaza de ese pequeño pueblito, mientras espero al muchacho de la caverna de la abuela, solo lo esperare por una hora y media, si no llega me iré. En este momento me pregunto cómo estarán Alexander y James, espero no los hayan descubierto en Esbraun de mi abuelo, decido sacar el mapa mientras tacho algunos nombres.
—Vienes del bosque Moer.
Alzo la vista sin voltear a verlo y solo mirar parte de la plaza, sonrió y lo siento a mi lado, volteo hacia un lado donde ambos nos miramos y es como pregunto:
—¿Cómo te llamas?
—Siento no a verme presentado, mi nombre es Agustín, pero mis amigos me dicen Primavo.
—Un gusto Agustín mi nombre es Coraline.
—Coraline.
—Si.
—Eres la hibrida hija de Edmund Mortifero, y sobrina de Augusto y la aprendiz del señor Boris Watson.
—Así es, como lo sabes.
—Un heredero sabe todo.
—Me estás diciendo que eres un heredero señor Primavo.
—Así es.
—Entonces que haces en un pueblo como Cisoria.
—Escape de mi castillo.
—¿Porque?
—No quiero convertirme en un rey.
—En un rey, de ¿Que nación o lugar?
—De mi propio hogar, quiero poder elegir.
—Pero ser un heredero es importante, no lo crees, es donde eligieras y mantendrás tu reinado protegiéndolo y manteniendo tus propias reglas.
—Sé que existen reinos como eso, pero noto que nunca has visitado Walker, ahí las cosas son diferentes, aceptar ser un rey es más que proteger y mantener las reglas que nunca cambian y que deben continuar, sin dejar que lo nuevos avances se inmiscuyan en la vida que hemos adaptado, como vampiros Ésula Walker.
—Un reino anticuado.
—Siento decir que si, aunque nuestra naturaleza nos dice que debemos evolucionar.
—Y se niegan hacerlo.
—Sí, pero, por ejemplo, en los reinos vecinos de Verma, Goem y Gocha es diferente, sus leyes como sus reglas respetan las tendencias de los diferentes años que van pasando.
—Y Walker no.
—Así es Coraline, por eso si pueblos como Cisoria supieran que fueran un heredero de Walker, estaría en peligro, es por eso que es mejor hacerme llamar Primavo, nadie se daría cuenta de quién soy en verdad.
—Tu secreto está seguro conmigo joven Primavo, aunque nunca he leído nada de tu hogar Walker, menos que su tipo vampiro que llamas Ésula y porque mantenerte viviendo llamándote por otra clase de nombre.
—La reputación de mi familia no es tan buena, no sé si sabes sobre el ocaso que sucedió con las vampiras devoras y las damas advere sorbí.
—Si claro, en una de mis materias de la academia del señor Jones investigue y hable de ellas en una de mis tareas y ahora que recuerdo, creo que mencione a tu padre quien acogió a varios vampiros huérfanos, como también cachorros lobos.
—Si es verdad, pero aun con eso, nos culparon haciendo creer que nosotros los infectamos, envenenando la sangre de una de ellas, haciendo que su apetito se acrecentara horriblemente.
—Y sabes ¿Cuál es la verdad? —pregunta.
—No, en verdad nadie lo sabe, solo lo que los libros dicen.