MARTIN Con una muy notable confusión en mi rostro, me aproximo hacia ella, quien está con la misma ropa que la última vez que la vi, y respira con dificultad, me acerco hasta estar a unos cuantos centímetros, meto las manos en mis bolsillos y la miro serio. —Hola — me saluda con una sonrisa, no le respondo, solo la miro —Fui a tu casa — eso me sorprende, pero no lo hago notar — Ah... Tu mamá, estaba ahí, ella me dijo que te encontraría en este lugar — noto como sus mejillas se ponen rojas ¿Elise Remington está nerviosa? Baja la mirada, pone el cabello detrás de la oreja, carraspea y vuelve a mirarme. —Martin, lo siento —buen inicio — No sabía que irías a buscarme, siento haberte dejado ahí en la acera mientras me iba con Franco — Así es que se llama... Franco. — Cuando llegué

