Pasaron por el lado de recepción viendo la sala de espera, muy bien preparada para atender a los clientes, al lado la sala de reuniones, con una mesa de cristal enorme rodeada de sillas con un estilo muy moderno, después el despacho de administración, donde estaría Laura, en medio, la sala general con unas mesas largas enfrentadas para trabajar invirtiendo, en aquellos momentos solo habían dos ordenadores, el resto de las mesas tenían encima cosas para picar y beber. Al final de la oficina, dos despachos gemelos, el de Alan y el de Patricia, todos los tabiques menos el del baño eran de cristal, se podían ver todos los despachos, salas de reuniones y espera. —Esto está precioso.— Comentaba Pablo al resto. —Gracias a Abelardo y Lara, que fueron quienes tuvieron la idea y se han preocupado

