Alan se acercó a los chavales para decírselo, Quique empezó a abrir regalos mientras todos se acercaban para ir animándolo. Los nuevos amigos le ayudaban, Ernesto lo miraba de lejos sentado en la misma silla, cuando acabaron se pusieron a jugar los chicos. Cinco minutos después entraba un pastel con unas bengalas encendidas y en medio una vela en forma de número ocho, Quique la apagó y todos aplaudieron cantándole el cumpleaños feliz menos Ernesto que hablaba con alguien por teléfono. Se repartió el pastel, Nuria le acercó a Ernesto un trozo. —Me han llamado del hospital, cuando me coma el pastel saldré de vuelta, ha habido una emergencia.— Le decía Ernesto a Nuria. —Ernesto por favor, me dijiste que ya estaba todo cubierto y tenías libre todo el fin de semana. —Ha sido una emergencia

