Capítulo 37 La pequeña Madeline se quedó plácidamente dormida en los brazos de su padre, quien también se había contagiado por ese cansancio y ya sus ojos se estaban cerrando poco a poco, mientras que los demás conversaban con mucha alegría entre risas y anécdotas, siendo acompañados por la tercera botella de champagne. -Iré acostar a Madeline – le dijo Maddison a su esposo. -No, yo la llevare, si tú quieres quédate – le contesto levantándose del sofá con la pequeña en brazos. Aquella muestra de amabilidad por parte de su esposo le pareció muy extraño, pero no le quiso tomar importancia y dejo que se fuera con la niña, mientras ella se quedaba otro rato más disfrutando de los relatos divertidos de

