Capitulo 10.

1298 Words
No No No Esto no puede ser real, me pellizco pensando que solo era un sueño, para mí mala suerte no lo era y por eso volví a mirar a mi jefe que tenía su ceño fruncido esperando una respuesta de mi parte Nunca me casaría con él. — ¡Está loco! — exclamo alterada tomando todas mis cosas para huir en ese preciso momento. — No grite — me detiene. — No estoy loco señorita Clayton, se casará conmigo le gusta o no — ordena. Lo miro anonadada. — ¿Casarnos? — río sin una pizca de gracia. — Es un demente, no puedo obligar a una persona a casarse si no quiere — digo cabreada. Bufo molesto. — No tiene nada malo que nos casemos, tenemos demasiada química ente nosotros y ese beso lo dejó todo claro. Te deseo y tú a mí ¿Qué hay de malo? — se cruza de brazos y sonríe de medio lado. — Pasarías a ser una de las mujeres más ricas de esta ciudad a mi lado, está propuesta te beneficia — asegura con arrogancia. Cada persona tiene su límite y el mío había llegado a su nivel más alto que no dudé en acercarme para tenerlo frente a frente y sin importar un carajo estampé mi mano en su rostro. — Escuche bien, no soy una interesada para que me trate de esa forma, no me interesa su dinero y mucho menos ser su esposa — declaro sumamente encabronada con este hombre. — No dije que fuera una interesa, es solo una propuesta para que tenga una mejor vida y podré cuidar de usted — acota a la defensiva. — No necesito su dinero y mucho menos que me cuide — digo cansada de todo. — Isabel — trata de detenerme. — Tiene treinta días para buscar un reemplazo porque el próximo mes no volveré a trabajar en esta empresa, tengo un límite y lo superó a todos — sentencio furiosa — Isabel — vuelve a llamarme. — Isabel nada, salga de mi camino y vete al carajo Nicholas — grito cuando las puertas del ascensor se cierran dejándolo completamente anonadado. Subí el primer taxi que encontré, necesitaba llegar a mi casa y olvidar en absoluto todo, el beso también estaba incluido. Pensé que volver a trabajar sería diferente, quería tragarme todos mis pensamientos de esta mañana y en definitiva empezar a buscar un nuevo trabajo porque no me quedaría ni un minuto más en ese lugar. ¡Estoy harta de los hombres! Suspiré aliviada cuando bajé del taxi rumbo a mi departamento, necesito agarrar la botella de vino de mi refrigerador y darle fondo blanco para olvidar este nefasto día. — Isabel — dice una voz masculina. — ¡Solo quiero paz! — exclamo mirando el cielo al encontrarme con Paul Durán, el hermano de mi mejor amiga y mi primer novio, el cuál es uno de los mayores errores de mi vida. Parecía que hoy era el día de joder mi paciencia. — Izzy — me llama y lo fulmino con la mirada. — Quiero que hablemos, sé que es tarde para solucionar los problemas del pasado, pero nos debamos una charla — dice tratando de convencerme. No puedo pedirme eso después de todo lo que hizo, rompió mi corazón y todo lo que le dijo a mi mejor amiga, que era una perra por no compartir la herencia de sus difuntos padres, esas cosas no se olvidan y el idiota de Paul, está en mi lista negra. Inspiro y exhalo tratando de tranquilizarme. — No tuve un buen día, vete y no quiero volver a verte — le pido tratando de no sonar enojada. — Por favor, Izzy — ruega tomando mi muñeca para detenerme. — Solo serán unos minutos — asegura. Lo miro para que me suelte. — Solo tienes cinco minutos — gruño cruzando mis brazos, lista para escuchar sus absurdas mentiras. — ¿No vas a dejarme pasar? — — Los minutos pasan, Paul — digo suspirando cansada. Aprieta su mandíbula y sé que está molesto, pero no voy a dejar que invada mi vida con sus mierdas. — Se que no terminamos en buenos términos — ruedo los ojos porque han pasado siete años de todo eso. — solo quiero pedirte perdón, lo reconozco que fui un maldito y me arrepiento todos los días de mi vida haberte dejado, no luchar por nuestro amor — termina de hablar provocando que empiece a reírme. — ¿Nuestro amor? — vuelvo a reír falsamente. — Ya escuché todo, acepto tus disculpas ya puedes irte — digo fríamente. — Isabel, estoy tratando de ser sincero y tu respondes de esa forma tan irritante — exclama molesto. — Baja el tono de voz, no estoy de humor para reclamos y más estupideces — sentencio tratando de contener mi nivel de enojo, pero a esta altura ya se me es imposible. — ¡Quiero volver contigo! — grita desesperado. Literal me agarra un ataque de risa. — ¡Que buen chiste! — aseguro limpiando mis falsas lágrimas de risa. — Querido Paul, no soy estúpida, nunca volvería contigo porque no se comete dos veces el mismo error — agrego sonando engreída, pero debía deshacerme de él y lastimar su ego era la mejor opción. — ¿Quién eres y que hiciste con Izzy? — pregunta anonadado. — Solo crecí y dejé de ser una tonta que creía en todo — respondo encogiendo mis hombros. — Solo dame una oportunidad para mostrarte que cambie — me pide. Definitivamente este hombre no tiene dignidad. — Isabel — dice esa voz que también me vuelve loca. — ¡Nick, amor! — chillo tomando por sorpresa a mi jefe, nunca estuve tan feliz de verlo como ahora. Al fin su maldita mentira me serviría y así sacarme al pesado de Paul de una buena vez. — ¿Amor? — pregunta mi ex confundido. Nicholas se acerca a mi lado sin dejar de mirar de la peor forma a Paul, ambos se desafían con la mirada y aprovecho para dejar un casto beso en los labios de Nicholas. — Te estaba esperando, cariño — digo de forma melosa y reprimo mis ganas de reír al ver su cara de confusión porque hace un rato nos estábamos gritando en cambio ahora lo usaba para un fin en común. — Amor te presento a Paul Durán, hermano de Cata y mi exnovio — agrego generando que él rodeé sus brazos en mi cintura de forma posesiva. ¡Hombres! Tan básicos. — Nicholas Salvatore, su prometido — se presenta haciendo que ahora lo mire sorprendida. — ¿Te vas a casar? — murmura Paul. — Claro que sí, nos casaremos — responde mi jefe mirándome con maldad. Bien jugado Nicholas. — Está mujer no es de las que se olvidan, sino las que uno se imagina como esposa y madre de sus hijos — agrega dejando un beso en mi mejilla. — ¿Izzy, te vas a casar? — repite mi ex, pero buscando mi respuesta. Tomo aire y busco valor para unirme a esta loca mentira que esperaba que no llegue a oídos de mi hermano porque estaríamos en problemas. — Si Paul, me casaré con Nicholas — miento. Sin decir nada agacha su cabeza derrotado y vemos como se retira, siento un poco de pena por él, pero debía deshacerme de mi ex antes de generar más problemas a los que ya tengo. — Suéltame — digo tratando de salir de su agarre. — No — me atrae más a su cuerpo casi rozando nuestros labios. — hablaremos quiera o no, quería prometida — sentencia con seguridad para luego juntar su boca con la mía afectando mi cordura. Jodido y magnífico besador.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD