CHAPTER SIX

1030 Words
Mariana Ricci  Digamos que por una parte es bueno ser persistentes, pero cuando una persona dice no es no o al menos eso es lo que pienso. Marcus cruzó la línea con sus actos, habían cosas que quería mantener oculto de todos, incluso de mi madre. Ella es feliz y cree que yo también no puedo dañarla diciéndole cosas sin importancia, es decir que más da un nuevo golpe o uno menos, ya estoy acostumbrada. - Quieres regresar al mundo Marian... - He dicho que para ti, soy Mariana - regaño con voz áspera causada por el llanto.  - ¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que nada de esto te afecta? - pregunta y sé que esta molesto - No comprendo como tú madre no ve lo que pasa en su propia casa.  - No te atrevas a culpar a mí madre de algo - amenazo con tanta firmeza que ni yo misma me reconozco - Te lo repito, Marcus, métete en tus asuntos - manifiesto frunciendo el ceño.  - Entiende que no puedo saber que pasas por todo esto y no hacer nada - levanta la voz.  - Es que no te estoy pidiendo que hagas nada - reprocho de la misma manera que él - Es sencillo, sólo olvídate de lo que hoy te enteraste.  - ¿Quieres que haga eso? - cuestiona confundido.  - Sí, deberías seguir pensando que soy la niña ingenua y tonta que hizo el inútil intento de ayudarte en tú primer día de clase para que no fueras un marginado más - contesto segura de lo que diga.  - Yo nunca... - lo interrumpo.  - Sé que lo pensaste Marcus, no es la primera vez - le hago saber - Como decía, no dirás nada y yo no me acercaré para nada a ti.  - ¿Qué hay del trabajo? - pregunta tratando de controlarse, sé que esta muy enfadado, sé que no quiere nada de lo que digo.  - Hablaré con Carter, no creo que sea necesario reunirnos, tal vez sólo...  - ¿Tal vez, qué? - cuestiona recortando el espacio entre ambos - El trabajo es grupal, Marian.  - Claro, es lo que tú dices, pero podría averiguar si cada uno puede hacer su investigación por separado y...  - Calla, ¿Si? ¿Estás poniendo excusas para no tener que verte conmigo? - interroga arrugando el entre ceño. aunque no lo quiera admitir, ahora mismo él luce peligroso.  - Por qué crees que eres tan importante - contraataco con otra pregunta - Solo lo estoy sugiriendo para mayor comodidad de los tres.  - Si es el caso, entonces deberíamos reunirnos en mí casa en dos días - ofrece con una sonrisa descarada.  - No creo que...  - ¿Por qué no? ¿Tienes miedo? ¿O es por Carter? - interroga tan cerca que tengo que extender lo brazos para detenerlo.  - No imbécil, no te tengo miedo. Puede que a ti no te moleste que nos reunamos pero estoy pensando en como tomará Carter esto - aclaro, retiro mis brazos y los cruzo.  - Entonces. ¿Él te...? - su pregunta queda en el aire y sus facciones se endurecen.  - Creo que te estas equivocando, Carter, es mi amigo. ¿Entiendes? - asiente repetidas veces, pero su mente parece estar en otro lado.  ¿Por qué se supone que estoy dándole explicaciones? No debería importarme lo que piense.  'Pero lo hace, te importa lo que él piense de ti'  - Tienes razón, sería mejor que hiciéramos el trabajo cada quien por su lado - concuerda en voz baja, camina fuera de habitación. Lo sigo - Puedes irte - requiere abriéndome la puerta de su departamento.  - ¿Qué? - sin poder evitarlo una punzada de vergüenza y humillación se abre camino por mi cuerpo.  - ¿No querías irte? - pregunta con urgencia, quiere me vaya ya - Llevas repitiéndolo mucho. Así que vete.  - Pero tú... 'Basta, Mariana, deja de humillarte más. Sólo déjalo por la paz'  - De acuerdo - digo  con tono neutral - Me iré, no te preocupes.  - Gracias -murmura por lo bajo, él esta ¿Avergonzado? No claro que no, quiere que te largues de una vez.  Vuelvo a la habitación de Marcus, busco con la mirada algún indicio de que olvido algo, no quiero tener ninguna razón para verlo. Entonces recuerdo que no he traído nada conmigo.  Mi vista se posa por última vez en la habitación, en el cocina, en el comedor. No volveré aquí.  A mi mente vuelven los cortos recuerdos de él cuidándome por la noche y defendiéndome de mi padre. Del momento en que me sentí protegida, a salvo.  - ¿Marian...? - su voz y tacto me sacan del repentino trance en que me encontraba.  - Ya me voy - susurro separándome - Lamento demorar. Sé que quieres que me vaya, creí que dejaba algo.  - Yo no, por qué...  - Cuando tengas la investigación hecha deberías decirnos para así coordinar que diremos cada uno - interrumpo dándole la espalda, caminando a la salida - No, escúchame - toma mi brazo, justo donde tengo el golpe, duele.  - Auch. Basta, Marcus. ¿Qué no ves que me...? - mi pregunta se queda en aire al verlo sonreír.  - ¿Vas oírme o vas huir nuevamente? - pregunta con ilusión en sus ojos.  - Creo, que... Prefiero huir, gracias - respondo esquivando su vista - ¿Recuerdas, lo que te dije? - asiente. - No te preocupes, nadie sabrá que cuide de ti o que nos conocemos - el tono agridulce que utiliza no me pasa por alto - Es más, creo que nadie nunca imaginará que estuviste aquí.  - Gracias... Salí de ese edificio afectada, de alguna manera me había hecho una maldita película en la cabeza. Pase tanto tiempo pensando en tonterías, que ni siquiera note cuando llegue a casa. Como era costumbre no había nadie en casa, sin quitarme la ropa me metí en la ducha. Puede que para muchas personas simplemente en absurdo, pero no creo que en esta vida llegue a encontrar aquella persona que logre sacarme de este intento de vida. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD