— Hola, ¿cómo estás?— saludó Diane— ¿A qué debo el honor de tu presencia? — ¡Como si no supiera!— fue la respuesta de Mila. — No, no lo sé— respondió Diane— y no tengo tiempo para perder contigo, muchachita, así que al grano, o llamo a seguridad. — Sólo vine a cerciorarme de lo gran hipócrita que es como mujer— dijo Mila— cree que no sé, que anda revolcándose con mi novio. — Mira, yo no voy a caer en tu juego, sal de mi casa— dijo Diane— y ya aprende a ser una dama, pareces sacada de un antro, siempre hay que comportarse; ¿Sabes? — Usted, ¡Es una quita novios!— exclamó la chica— no se da cuenta que es una mujer mayor que Phillips y que él, ¡podría ser su hijo! — ¿Mi hijo? No lo creo, imagínate a mi teniendo un bebé a los doce años,— dijo Diane— para mí tú eres una malcriada, y si fue

