45

2107 Words

Samantha atravesó la puerta y vio el cuerpo anciano recostado en la camilla. Estaba conectada aún a los aparatos eléctricos, pero ya no tenía la manguerilla de oxígeno. Ella entreabrió los ojos poco a poco, y al identificarla, los abrió grandes llenos de sorpresa. —Tú, ¡maldita puta del infierno! —Hola… Heather. —Así que esto es lo que ha estado sucediendo. Malnacida, ¡tienes mi cuerpo! —Yo no hice nada, Heather. Estuve tan sorprendida como tú cuando desperté –Heather se echó a reír. —Sorprendida pero feliz, ¿verdad, estúpida? Dime, ¿disfrutaste? Porque no te va a durar para siempre. —Eso no lo sé. ¿Has… has hablado con alguien de esto? —Con quién, idiota, si esas estúpidas enfermeras creen simplemente que estoy loca. —Una voz… no escuchaste una voz decir… — ¿Ahora tú también cree

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD