La alarma sonó haciendo que tapara mi cabeza con la almohada. Solo quería que ese maldito sonido se acabara y poder dormir en paz. Pronto sentí un peso sobre mi, y mi cuerpo comenzó a ser sacudido fuertemente. — Levántate, hoy es el gran día - sentí la voz de Fanny y gemi del cansancio. — Déjame descansar unos minutos - murmure. — No amiga, debemos prepararnos que pronto vendrán por nosotros. Aún con pereza, me levanté para ver a mi amiga con una enorme sonrisa. Ya estaba cambiada, solo le faltaba arreglarse el cabello. — ¿No pudo conseguir un vuelo más tarde? - musite molesta y me levanté para caminar hacia el baño. — Cuando estes allá, vas a agradecerle. Ignorando el comentario de mi amiga, comencé a hacer mis necesidades. Luego de colocarme algo cómodo para poder viaj

