Capitulo 7

1293 Words
James Estaba sentado rodeado de personas quienes hablaban de algo a lo que no le prestaba atención. Mi vista viajó hacia Ara quien se encontraba anotando todo en una pequeña libreta. — Señor Basch - el gerente del hotel de México llamó mi atención. — Diga - lo miré y este me tendió un papel. — Estos son los ingresos que tuvo el hotel durante estos últimos meses. Miré con atención las cifras y frunci el ceño. — Han caído - hablé y todos me miraron - ¿Que pasó? Tiré el papel sobre la mesa y me crucé de brazos. — Han surgido problemas con algunos empleados, tal vez algunas malas instalaciones molestaron a los huéspedes y - lo interrumpí. — ¿Malas instalaciones? - miré a todos molestos - todos los meses se les envía una suma grande de dinero para invertir en las instalaciones ¿Que hacen con eso? Todos habían quedado en silencio, suspire frustrado. — Araceli, encárgate de despedir a algunos empleados - negué - si todo sigue asi voy a tener que cerrar este hotel. Me levanté molesto y salí de aquella sala. Caminé hacia el lugar donde se encontraban las piscinas y saqué un cigarro para poder relajarme. Prendí mi móvil que se encontraba apagado y tenía muchas llamadas perdidas de Zachary. Marqué su numero, tal vez había pasado algo. — Hola hermano - sentí su voz ronca. — ¿Te he levantado? - apagué el cigarro y comencé a caminar. — Si - el suspiró. — Tenía muchas llamadas perdidas ¿pasó algo? — Ella volvió James. Sentí una extraña sensación en el estómago. Estuve esperando escuchar esa frase durante mucho tiempo. — Ha vuelto más caliente que nunca, diferente - el siguió hablando - ¿sigues con la loca idea de quedarte en México? — En estos momentos estoy teniendo problemas con el hotel de aqui, si logro solucionarlo quizás pueda volver. — No te lo pierdas hermano, ella no sabe hasta cuando se quedará. Una vez que Zach cortó la llamada, me quedé pensando. Una parte de mi gritaba querer volver, pero la otra me aseguraba que Anne me metería una patada en el culo como la última vez. — Aqui estabas - ni siquiera me volteé para saber quien era - te estaba buscando. — Necesitaba relajarme un poco - me encogi de hombros - ¿te encargaste de eso? — ¿Como quieres que despida a la mitad del personal en cinco minutos? - ella me miró incrédula. — Enviales una carta de despedida, se les paga el dinero y se vuelve a contratar. No te la compliques Ara. Ella me miró por unos segundos y asintió. Estaba por irse cuando la detuve del brazo. — Ella ha vuelto - murmure. — ¿Anne? - sonrió. Asentí - ¿que demonios haces aqui? La boda es en dos días. — Dije que no iría - ella rodó los ojos. — Tu te lo pierdes. Una vez que Ara se fue, yo fui directo hacia mi suit. Poniéndome una ropa comoda, me tiré sobre la cama y miré hacia el techo mientras pensaba. Anne Miré el cuadro de fotos que estaba colgado en la sala de estar. Era una foto de la graduación de mis compañeros. Al lado de este cuadro, se encontraba mi traje, mi gorro y mi diploma. — El director me invitó a la graduación y me entregó esto - mi madre habló detrás de mi. — Pusieron una pequeña foto mia - Sonreí de lado. — Ellos quisieron que de alguna forma estuvieras. Me hubiera gustado estar en ese momento. Miré las sonrisas de todos los chicos, James permanecía serio. — Todos se mostraron algo tristes ese día, en especial Nate - tocó mis hombros. — Me siento terrible por no haber estado con Nate - hice una mueca. — Hija, cuando quieras hablar dímelo. Solo asentí y ella se fue a quien sabe donde. A la mañana siguiente me levanté y Fanny ya se encontraba desayunando. — Anne, mañana es la boda de tu madre y aun no tengo un lindo vestido - dijo ella haciendo una cara graciosa. — Yo tampoco tengo - me encogi de hombros. — De hecho tu si - mi madre me vió con una sonrisa. — Quiero verlo - Sonreí mientras me sentaba a beber café. Mi madre caminó hacia su cuarto y con Fanny nos miramos. — No te preocupes, luego podemos ir al centro comercial - Sonreí de lado y ella asintió. — Vale. Mi madre trajo el vestido que estaba guardado en una bolsa negra. — ¿Sabías que iba a venir y por eso me preparaste un vestido? - dije sorprendida. — La verdad es que no estaba segura - se encogió de hombros - pero quise estar preparada por las dudas. — Muéstrame - mi madre asintió y comenzó a sacar el vestido. Mi boca cayó del asombro junto con la de Fanny, el vestido era demasiado precioso. — No puedo ir de blanco mamá, la novia eres tu. No yo - ella rodó los ojos. — ¿Olvidé mencionar que serás mi dama de honor? — ¿Lo dices en serio? - abrí mis ojos. — Claro que lo digo en serio hija - ella me abrazó por los hombros y miré a Fanny con una sonrisa. Después de haber desayunado, ambas fuimos hacia el centro comercial. — ¿Cuando te enviará el auto tu padre? - dijo Fanny mientras veíamos las tiendas. — Me dijo que le avisara. Finalmente Fanny encontró un vestido corto pero formal. Seguimos caminando en busca de zapatos y accesorios. Fanny estaba encantada y quería llevarse todo lo del centro comercial. — Mis pies duelen como el infierno. - ella se quejó. — ¿Que dices si vamos por un helado? - ella asintió. Nos sentamos en una mesita de afuera mientras tomábamos el helado. — ¿Ya hablaste con tu madre? - negué con mi cabeza. — Aún no, tal vez después de la boda. — Se nota que te quiere muchísimo - ella sonrió de lado. — Eso creo - Fanny rodó los ojos. — Claro que si, te recibió con lagrimas. Mi madre hubiera puesto cara de culo como siempre. — No digas eso Fanny - la miré. — Deberías hablar antes de la boda con tu madre - cambió de tema - luego ella querrá pasar su noche de bodas, no podrá hacer el amor angustiada - se encogió de hombros. — Ugh, no hacía falta que dijeras eso - la miré mal y ella largó una sonora carcajada. — ¿Anne? - me di la vuelta al sentir mi nombre y frunci el ceño. — ¿Keyla? - la miré asombrada. Ella venía de la mano con un chico y tenía su vientre abultado. Estaba embarazada. — Wow es increíble encontrarte de nuevo - ella se acercó y me dió dos besos en la mejilla - ¿como estás? — Estoy bien ¿De cuantos meses? - le pregunte señalando su vientre. — De cuatro meses - ella sonrió. — Felicidades - Sonreí y ella asintió. — Bueno, en otro momento hablamos. Debo hacerme una ecografía y voy llegando tarde - ella volvió a saludarme con un beso en la mejilla. — Que te vaya bien - le dije antes de que ella pudiera irse. Cuando estuvo lejos, Fanny me miró con una sonrisa. — Ella era una de las mas pesadas en el instituto - le recordé y ella asintió. Una vez que llegamos a casa, fanny subió hacia la habitación dejándome a solas con mi madre. — Creo que me siento lista para hablar contigo - dije mientras me sentaba en el sofá.
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