Capitulo 17

1091 Words
Después del trabajo me reuní con Zach y otros amigos en un bar para tomar unos tragos. Mientras ellos hablaban sobre todas las mujeres con las que se acostaban, mi cabeza estaba en otro sitio. — ¿Que hay de ti hermano? - me encontré con la mirada de el n***o. Me encogí de hombros sin saber que decir. — Sabes bien que llevo tiempo sin estar con otra mujer, tampoco quiero - bebí de mi cerveza. — Pienso que ya te deben arder las manos de tanto masturbarte - hizo que los demás rieran - o debes tener telas de arañas por allí. — Pregúntale a tu hermana las arañas que tengo - le guiñe el ojo. — No te cabrees, sabes que solo bromeo - el rodó los ojos - ¿Hay avances entre tu chica y tu? — Aun no hice ningún intento, ella llegó hace pocos días, pienso ganarme su confianza y quizás lo podría intentar. Es muy rápido para hacerlo en estos momentos. — ¿Por que te la complicas tanto? - dijo Jonas. Un nuevo amigo nuestro - solo ve y dile lo que sientes. — Porque eso ya no funciona Jon - sonreí de lado - la he jodido tanto que no basta con decirle cuanto la amé y cuanto la esperé. Ni siquiera me creería. — Se lo jodido que es una infidelidad, no cualquier mujer perdona algo así. Yo siendo una, no lo perdonaría. — Estaba en una horrible etapa - bufe arto de que nadie pudiera entenderlo - era un adolescente que se confundía la mayor parte del tiempo y tomaba decisiones de las que luego se arrepentía. Salvo algunos - señalé a Zach - mis amigos no eran una buena influencia. — Y puedo confirmarlo - asintió mi viejo amigo. — Entonces tienes que demostrarle a la señorita que el adolescente ya creció - el palmeo mi espalda y se incorporó - debo volver al hospital, luego podemos juntarnos a ver un partido o algo asi. — Consideralo hecho. Nuevamente volví a la rutina de todos los días. Papeles por leer y firmar si es necesario. Dentro de pocos días podría tomarme mi descanso y aún no sabía que podría hacer. — Necesitan la confirmación de si irás o no al evento - entró Araceli. — ¿Hasta cuando la necesitan? - eleve una ceja. — Hasta mañana James, asi que invita de una vez a la chica porque también debo confirmar con cuantas personas iras. — Tu, Jhon, Anne y yo - sonreí - esas son las personas que deseo llevar conmigo. — ¿Jhon? ¿ese idiota? - rodó los ojos. — Confío en ese idiota tanto como en ti. También merece ir. — Sabes que no me agrada, odio cuando intenta ligarme. Incluso hasta odio su perfume - arrugó la nariz haciéndome largar una carcajada. — Terminarás casada con el, creeme - Sonreí divertido. — Ugh pudrete - se dio media vuelta sobre sus tacones y se fue dejándome solo. Aproveché para seguir chequeando algunos papeles. Iba a decirle a Anne si queria ir a través de un mensaje, pero preferí decírselo en persona. Una vez que llegué a su casa, me bajé y toqué el timbre. La puerta no tardó en abrirse. — ¿Que te trae por aqui? - ella sonrió de lado una vez que bese su mejilla. — ¿Puedo pasar? - miré hacia dentro. Ella se encogió de hombros y se hizo a un lado dejándome espacio. Una vez que cerró la puerta, ambos nos dirigimos hacia unos sofás. — Ademas de venir porque quería verte, necesito decirte algo importante. Pude notar como ella comenzó a ponerse nerviosa. — ¿Que quieres decirme? - ella se cruzo de piernas. — Resulta que todos los años se realiza un evento para todos los empresarios del pais. — Genial - ella asintió con una sonrisa. — Si, y debo llevar algunas personas conmigo. He pensado en la posibilidad de que tu quieras ir. — ¿Esta es una invitación? - ella hizo una mueca rara que me dio mucha gracia. — Eso creo - frunci el ceño mientras comenzaba a reir. — ¿Cuando es? — El próximo sabado. Iremos tu, yo, Araceli quien ya la conoces y Jhon. — Esta bien, creo que una fiesta no me vendría mal - ella se encogió de hombros. — Perfecto - dije sacando mi movil para confirmarle a Araceli. — ¿Que tal fue tu dia? - ella caminó hacia la cocina. — Bien, lo mismo de siempre en realidad. — Hacer lo mismo de siempre debe ser un poco frustrante. — No te das una idea - rode los ojos - de todas formas hoy no estuvo tan pesado como otras veces. Observé como ella estaba a punto de cocinar. — ¿Desde cuando cocinas? - Sonreí viéndola con atención. — Desde que la mujer de mi padre me enseñó - ella sonrió de lado - ¿te quedas a cenar? — Esta bien ¿quieres que te ayude? — Puedes ir picando la cebolla - ella apuntó hacia una bolsa donde había varias cebollas. — Me diste el trabajo que mas odio. Picar cebolla. — ¿Lo odias por que te hace llorar? - dijo ella divertida. — No, porque me deja un olor horrible en las manos - hice una mueca. — ¿No extrañas las comidas de tu madre? — Un poco, no puedo quejarme de mi empleada. Ella es una execelente cocinera. — Si, al menos lo que nos cocinó aquella vez estuvo delicioso - sonrió. — Puedes ir a casa a comer cuando quieras - la miré. — Lo tendré en cuenta - esbozo una sonrisa y continuó haciendo la comida. — ¿Sabes? - dije rompiendo aquel silencio que se habia formado por un momento. Ella me miró esperando que hablara. — Nada, olvídalo - negué con mi cabeza mientras sonreía. — Vamos dimelo - ella sonrió. — No tiene sentido. Ella se encogió de hombros y se subió a una silla intentando sacar un bote de los estantes. — Diablos ¿no pudieron poner mas arriba estos estantes? - ella se puso de punta de pie. Pero ni así llegaba. — ¿Necesitas ayuda? - dije acercándome. — Tranquilo, puedo yo sola. Esperé que ella pudiera sacarlo, pero sus pies se resbalaron haciendo que cayera en mis brazos. Ella me miró a los ojos mientras intentaba controlar su respiración. Sonreí al ver sus labios. — ¿Interrumpo algo?
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