Salí del local de Alice sintiéndome totalmente satisfecha.
El vestido que habíamos elegido era realmente hermoso.
Llegué a casa y decidí marcarle a mi madre para saber si todo marchaba bien. Por suerte la respuesta fue si, asi que intenté que la charla fuera rápida para que ella pudiera seguir disfrutando.
Después preparé el almuerzo para mi sola ya que Fanny almorzaba en el trabajo.
Sentia que debia hacer algo mientras me quedaba aqui. Me sentia como rapuncel cuando realizaba las mismas actividades porque no podia salir.
El timbre sonó haciendo que dejara los cuchillos a un lado, caminé hacia la puerta y la abri. Mi boca cayo al ver de quien se trataba.
— Anne Jhonson, no viaje tantas horas para que te quedes como una estatua - dijo el bromeando.
— Pensé que no vendrias - parpadee los ojos esperando que no fuera alguna alucinacion - no puedo creer que estes aqui, te he extrañado Nate.
Me lance a sus brazos aprentandolo contra mi. Cerre los ojos disfrutando este momento.
— Tambien te he extrañado amiga - ambos nos separamos y lo mire de pies a cabeza. El estaba totalmente diferente a la última vez.
— Ven, pasa. Llegaste justo cuando estaba preparando el almuerzo.
Una vez que el entró, cerre la puerta y caminé detrás de el.
Antes de que el pudiera decir algo, me adelante.
— Dejame adivinar - sonreí - fuiste a la antigua casa y te mandaron directo hacia aqui.
El asintió dejando salir todo el aire que estuvo conteniendo.
— Diablos, son los cambios mas grandes que hubo durante estos ultimos tres años - el miró alrededor contemplando la casa.
— Lo se, tambien fue una sorpresa para mi - Sonreí.
El caminó hacia el sofá y dejó sus bolsos en un costado.
— A penas puse un pie en el aeropuerto decidí venir para aqui, si llegaba primero a mi padre seguramente me tendría dos dias hablandome.
— Pense que habrías venido antes - frunci el ceño. Este negó con su cabeza.
— No, me sentía demasiado comodo con la gente que tenía alrededor - se encogió de hombros - y sinceramente no tenía ganas de venir a estresarme con los restaurantes.
— Hablando de restaurantes - recordé - ¿sabías que modificaron todo el restaurante italiano?
— Si lo se - el hizo una mueca - intenté convencer a mi padre que lo dejara como estaba pero fue inútil.
— Me puse mal cuando fui y ya no era lo mismo. Pero lo que mas me dolio fue enterarme que la banda se había separado - suspiré.
— Si, fue muy dificil tomar esa decisión - el relamio sus labios - pero ya no podíamos seguir, cada uno tenía diferentes cosas en mente.
— Lo se, pero cambiemos de tema ¿como te esta yendo en la universidad? - Sonreí entusiasmada.
— Todo es jodidamente dificil - el se recargó en el sofa cerrando sus ojos - me hace falta mi amiga la nerd.
— Y a mi me hacias falta tu - Sonreí de lado.
— ¿Las cosas entre tu y tu madre ya mejoraron?
— Si, logré entender sus acciones - me encogi de hombros.
— Mónica la pasó muy mal cuando te fuiste - el hizo una mueca.
— Lo se, yo también. No solo estaba molesta, si no también muy triste.
Moví mi cabeza tratando de despejar aquellos pensamientos que llegaban a mi mente. Lo que menos quería era volver a ese agujero n***o del que me costó salir.
— ¿Quieres jugo de naranjas, agua o algo asi? - lo miré una vez que me puse de pie.
— Un jugo de naranjas estaria bien - el sonrió.
— ¿Con cubos de hielo? - grité mientras llegaba a la cocina.
— No te olvidaste de mis gustos - gritó haciendo que largara una pequeña risa.
Luego de servir el jugo en un vaso y colocarles los cubos de hielo, camine hacia donde el estaba. Se encontraba bastante concentrado mirando la casa.
— Aqui tienes - le entregué, el asintió y comenzo a beber el jugo.
— Me cuesta creer que esta es tu casa - sonrió.
— Si lo se - frunci los labios - hay dias en los que me levanto asustada pensando que me levante sonámbula y me acosté en la cama del vecino.
El largó una risa negando con su cabeza.
— A penas supe que habias regresado a los angeles quize venir - dijo después de unos minutos en silencio - pero tenía unos exámenes pendientes, asi que tu regreso me motivó a estudiar y aprobar para poder venir.
— ¿De nada? - levante una ceja divertida.
— Ya te encontraste con - hizo una pausa y aclaró su garganta.
— ¿Con Basch? - el me miró esperando que respondiera - si, lo vi en la boda de mi madre.
— ¿Y que pasó? - el abrió sus ojos.
— Bueno, hablamos y decidimos dejar los dramas del pasado atrás - levanté los hombros - decidimos ser amigos.
— Pensé que las cosas serían un poco mas duras para ti, realmente me sorprende.
— No te confundas, lo fue - asentí - y hasta el día de hoy me sigue doliendo porque - el me interrumpió.
— Porque lo sigues queriendo - terminó la frase por mi haciendo que mirará el suelo.
— Si - relami mis labios que se sentían resecos.
— Lo sabía - el sonrió - pero no te preocupes, tarde o temprano van a volver a estar juntos.
— No, lo quiero, pero no creo volver a tener una relación con el. Recuerdo que mi madre decía que si una persona te daña una vez, lo volvería a hacer cuantas veces quisiera.
— Tal vez - el se encogió de hombros.
— Cambiando de tema ¿donde está Emily?
El suspiró y agachó la mirada. Entonces supe que algo estaba mal.
— ¿Ya no están juntos? - frunci el ceño.
— No.