Anne Estaba dispuesta a ponerme de pie para ir a casa, cuando James me detuvo. — ¿Hacia donde crees que vas jovencita? - dijo imitando la voz de un padre autoritario. — ¿A mi casa? - fruncí el ceño mientras una risa se escapaba de mis labios. — No lo creo, te quedas aquí. Aún es muy temprano y debes descansar si quieres que no siga doliendo tu cabeza. — Puedo descansar en mi casa - me incorporé. — No - el negó con su cabeza - le prometí a tu amiga que cuidaría de ti hoy. Enarque una ceja. — Puedo cuidarme sola ¿Sabías eso? además yo. No terminé la frase, cuando las ganas de vomitar aparecieron. Rápidamente corrí hacia el baño y expulse todo en el retrete. — A esto me refiero - dijo el sujetando una vez más mi cabello. — Vete, no me gusta que me veas así. — Tranquila, no es n

