Amelia —No. Me invade una oleada de furia y miro fijamente a Liam. —No. No puedo creer que me lo haya preguntado. Llego a casa, feliz de que Liam y Henry hayan estrechado lazos durante la cena y de que ahora Liam también quiera ser el sumiso de Henry. Liam se vuelve hacia mí, incrédulo. —¿Puedes decir que no? Quiero gritarle: —Claro que puedo negarme, mierda, esto no formaba parte del acuerdo—, pero me contengo. Se me aprieta el pecho y mi mente corre en busca de respuestas. No entiendo qué ha podido pasar mientras yo no estaba, pero lo único que puedo pensar es que Henry es MI Dom. ¿Tengo que compartirlo todo con Liam? ¿No puedo tener esto para mí sola? Mierda, todo iba tan bien. El sábado pasado fue divertido, y Liam pidió hacerlo de nuevo así que obviamente disfrutó. Apenas había e

