A media noche me estremeció el anormal de Tobias para hacerme despertar porque tenía algo que decirme. —¿Que demonios te pasa? ¿¡Por qué te da por hablar de madrugada!? —Molesto le reclamo y con el ceño bien fruncido. El va y enciende la luz para hacerme irritar más y me fastidia la luz tan incandescente en los ojos. —Si no fueras mi amigo te juro que te saco a patadas de aquí. —Le hago saber y me acomodo sentándome en la cama. —Ay si, que gran diferencia. Si ya lo has hecho. —Me responde dándome una mirada acusadora. —Ajá, ve al punto. —Me cruzó de brazos. —Tengo la idea perfecta para tu propuesta. Pero eso implicará... —Que no sea nada traumante, por favor. —Inquiero interrumpiendolo. —Cálmate. Le diremos que haremos un viaje todos juntos; Killian, tu y yo. Y ella obviame

