Ya estaba despierta y lista para ir al instituto. Dyl siempre me llevaba en su auto, pero lo más probable era que faltaría. Era obvio que no estaría de ánimos, su abuela era un ser muy querido para él y acababa de perderla. Tomé mi bolso y salí del cuarto dirigiéndome a la cocina. Al bajar me encontré con mis padres. —Buenos días...—murmuré—. Madre y padre. Sí... Aún se me hacía extraño verlos juntos. Ayer, al regresar de la casa de Dyl, hablé con ellos más calmadamente y me explicaron cómo fue que todo sucedió, o mejor dicho, volvió a suceder. Resultó que desde que nos habíamos reunido los tres a hablar de la razón de su divorcio, ellos no habían dejado de comunicarse. Mis padres habían quedado en buenos términos desde aquella noche, así que mi padre siempre llamaba a mi madre para

