Alcé una ceja. —Es la primera vez que piensas tan rápido. —Ja, ja. —contestó con un sarcasmo malditamente tierno, lo que me hizo sonreír internamente—. El lugar no fue difícil de pensar. —¿Por qué? —Porque es un lugar especial para mí. Hizo me hizo fruncir el ceño. ¿Quién diría que Dyl sería «ese» tipo de persona? Ni yo lo era. Yo no tengo un lugar especial. Y esa era la primera vez que me sentí inferior a Dyl. Cerré los ojos y apoyé mi cabeza en la ventana. Aún con los ojos cerrados pude notar una mirada sobre mí, y supe que era él. Usaba una fuerza increíble para mirarme, lo que hizo que me sintiera incómoda, y cerrar los ojos tuvo otro sentido muy diferente al de relajación. —Concéntrate en conducir. —murmuré abriendo los ojos y devolviéndole la mirada. Él tenía una sonrisa d

