Capítulo cincuenta y ocho Tengo que tumbarlos. Tengo que matarlos, de lo contrario, no nos van a dejar salir de aquí y podrán combatir a los compañeros nuestros que están en la parte de abajo del barco. —¿Saddy? —Khan me hace verlo al momento que me llama y trago grueso sin saber que decir. No es como si después de todo este tiempo me rajara, porque no, he matado ya gente y no he sentido ni una pizca de remordimiento, sino que no confío al cien en mis habilidades y por eso es que estoy dudando de lo que posiblemente pueda pasar si comienzo a soltar tiros a lo loco. >>—Saddy, ¿No hay nadie en la parte derecha del buque? —me pregunta al ver que no respondo nada de lo que me dice e inmediatamente niego —¿entonces? —cuestiona y me pongo lo más recta posible dando un largo suspiro y

