Capítulo sesenta y dos —Bueno, es normal y eso me deja más tranquilo, por que quiere decir que tus nervios están bien —apunta en el portafolio que antes tenía la doctora —y aquí dice que pasaste la prueba con el bolígrafo sin que llorarás, así que estoy más que claro que de aquí a mañana podrás ir a tu casa —cierra la libreta y regresa todo a su sitio, sus ojos verdes detrás de esas bajas pestañas le dan un toque a su rostro como si fueran de esas personas en las que puedas confiar plenamente y sin más cruza sus brazos a la parte de detrás de su espalda —sabes, por aquí estuvo tu pareja e hizo muchas preguntas de ti cuando ingresaste al quirófano y al salir también... —hace una pequeña pausa pensando en si decirme o no más sobre el tema, pero lo corta de raíz con lo siguiente que dice— E

