El comienzo de mi infierno.

2329 Words
Narra Emily. No se como termine en este lugar amarrada de pies y mano, y con ese hombre que era mi amor platónico, pero que hoy se a convertido en él más vil de todos, abuso de mi, me golpeó, se llevó lo más preciado que tiene una mujer su virginidad y con ello se llevó todo me dejó vacía. Como podría yo levantarme de esta cama y estar lista en cinco minutos si me duele el cuerpo, me duele todo, cada vez que se hundía dentro de mi sentía que me desgarraba por dentro, ese maldito monstruo convirtió mi vida en un infierno, no me iba ir con él prefería morir en este lugar. Cuando salió de la habitación mi cuerpo se convirtió en un ovillo y llore más de lo que había llorado, ya no quería mi existencia quería morir, de pronto un pensamiento se me pasó por la cabeza, le vendería mi alma al diablo para poder vengarme de él y todos los que me hicieron daño. —Algún día obtendré mi venganza—. Susurré no tenía fuerzas ni para hablar o gritar, se que no la obtendré hoy o mañana pero se que la obtendré algún día. Escucho su auto arrancar, creo que espero más de lo debido, como si en verdad quisiera respirar su mismo aire y estar a su lado, no se que hora es, más no me importa, cierro mis ojos así quedando dormida al instante... (**) Al despertar me remuevo pero me duele todo, no fue una pesadilla fue real. Me levanto como puedo, me siento en la cama que es la más horrible que he visto en mi vida, miro hacia la ventana aún está claro tal vez sean las tres o cuatro de la tarde, pongo mis pies en el piso de madera, agarro la ropa que me tiro el maldito perro sarnosos y me levanto del todo, tengo que volver a sentarme por que me duele la entrepierna o mejor dicho todo. Saco fuerza de donde no tengo y vuelvo a levantarme, camino despacio al llegar a la puerta me sostengo de las paredes, al fondo hay una puerta, no se que sera camino hacia ahí, es un baño, entró en el, limpio un poco el váter y me siento lágrimas corren por mis mejillas al sentir un gran dolor y ardor en mi parte íntima. Termino de hacer pis y me meto a la deplorable ducha, mojo mi cuerpo tratando de limpiarme toda, me siento sucia, asquerosa, me siento lo peor de este mundo peor que la misma mierda. En jabón mi cuerpo tratando de borrar sus asquerosas manos y su boca de mi cuello y mis senos, vuelvo a llorar más fuerte con cada recuerdo que bombardea mi mente, si su objetivo era que no lo olvidará creo que lo logro, me haré un lavado de cerebro si es preciso o buscaré ayuda de alguna bruja que haga un hechizo para que me ayude a olvidar todo lo que pase en esta casa o lo que sea este lugar. Por poco y me gasto el jabón que había, dejo que las gotas de agua se sequen para vestirme y así lo hago, me pongo el vestido que él me tiro, no se de quien es pero prefiero no saber y salir de aquí, el vestido es crema de encaje. Voy a la habitación y agarro mis cosas, si él regresa no quiero que me encuentre aquí, agarro mis cosas el vestido esta todo rasgado pero no lo dejaré, saco el celular del bolso y lo enciendo pero no tiene carga, maldigo por todo lo alto, pero más se le escucha el grito a un bebé que a mi, agarro mis tacones y salgo de esa maldita casa sin mirar atrás, me marcho pero no se donde demonios estoy. Camino lento por el dolor que siento en todo mi cuerpo y en mi entrepiernas que ni siquiera siento las piedritas en mis pies. No se cuanto tiempo llevo caminando y tampoco se donde estoy, ya está oscureciendo, escucho unas rama quebrarse y me escondo en unos matorrales. —No te escondas pequeña—. Dice una voz que no reconozco pero me da cierta confianza. —No debiste pasar por esto, no debí permitirlo, pero no me dejaron interceder por ti mi pequeña—. Salgo de mi escondite y veo a un hombre parado vestido todo de n***o muy elegante, frunzo el ceño, ¿quien anda vestido de esa manera en el bosque?, es rubio con ojos verdes y muy alto. —¿Quien es usted?, ¿que hace aquí? y ¿como sabe lo que acabo de pasar?—. Muestra una gran sonrisa. —¡Oh pequeña!, siempre preguntando—. Lo dice más como un elogio que molesto por las preguntas que le hice. —Se todo de ti mi pequeña Emily—. Se acerca a mi y ni siquiera hago el intento de alejarme, es como si lo conociera. —Se que no es el tiempo de que tu y yo nos encontremos, pero no pude aguantarme mi niña, he estado en cada uno de tus sufrimientos y estaré contigo siempre—. Dice y acaricia mi rostro, cierro mis ojos por su contacto, es tan caliente que le da calor a mi cuerpo frio. —¿Quien eres dime?—. Le digo al abrir mis ojos. —Pronto lo sabrás mi amor...mi pequeña—. Toca mi frente y caigo en la oscuridad. Narrador omnisciente. Al ese hombre misterioso tocar la frente de Emily ella callo en un profundo sueño, él beso su frente y la tomo en brazos, un humo n***o los envolvió a ambos y desaparecieron, así apareciendo en la habitación de Emily, él la colocó en la cama cuidadoso para no despertarla, volvió a darle otro beso en su frente, sonrió al verla, ya no tenía el pómulo hinchado y n***o, paso su dedo índice por toda su frente así llevándose consigo todo su dolor. —Descansa mi niña—. Susurro en su oído. Le dio una mirada por última vez...el humo n***o volvió aparecer envolviéndolo y haciéndolo desaparecer. (**) Narra Emily. Me estiro en la comodidad de mi cama, me levanto de golpe como que estoy en mi cama, miro alrededor comprobando que si estoy en mi cama, pero ¿como yo estaba en el bosque en esa cabaña?. ¿Como fue que llegue a mi casa? y la gran pregunta de todas ¿como es que ya no siento dolor?, me levanto y voy al espejo, miro todo mi rostro ya no tengo nada, pero se que no fue una pesadilla, fue real, los recuerdos aún golpean mi mente. —Por que si te llevaste mi dolor no te llevaste también estos recuerdos—. Digo mirándome al espejo casi sin voz. Una lágrima rueda por mi mejilla izquierda tengo ganas de llorar pero no me sale lágrimas me siento rota, en pedazos. Me siento en la cama y me abrazo las rodillas y así me quedo hasta sentir el olor de este vestido que huele ha guardado, voy al baño me deshago de esa ropa y la hecho al cesto de basura, no quiero tener nada que me recuerde a ese perro. Estoy metida en el baño por casi dos horas tratando de quitarme esta suciedad, mi cuerpo titiritea del frio cuando creo que ya es suficiente salgo del baño envuelta en una toalla. Me colocó mi pijama y me meto a la cama, cierro mis ojos, cuando ya estoy profundamente dormida empiezo a soñar, pero no es un sueño de rosas de los que tenía antes, ahora son pesadillas, siento sus labios en mis pechos, en mi cuello, escucho sus jadeos, sus gruñidos, me despierto sudando y agitada. Esto no puede ser, trato de gritar pero no me sale la voz, esto es el infierno, “el comienzo de mi infierno”. Los siguientes días y noches era lo mismo, cada vez que cerraba mis ojos tenía pesadilla con ese maldito monstruo. Juro que me las va pagar lo voy hacer sufrir como él lo hizo conmigo, ese era mi pensamiento de todo los días y noche. Mis padres todo las mañanas y tarde tocaban a mi puerta para hablar conmigo pero no les habría, ellos también me engañaron, las únicas persona con las que podría contar y confiarle lo que me pasaba no estaban conmigo, ellos me habían defraudado y destruido mi confianza. Mi celular no lo volví a encender por lo tanto tampoco sabía de mis amigos y la verdad no quería saber de nadie. Salía de mi habitación solo a comer pero de que servía comer, cuando todo lo que ingería terminaba en el váter. Mi ventana fue tocada por alguien me levante como pude no tenía fuerzas, llegue a la ventana y la habría. —Pero que te sucede Emi estoy llamándote hace días, toco a tu puerta y no contestas, ¿que te sucedió? me tienes preocupada—. Me mira de arriba abajo. Se que estoy en un estado deplorable pero es lo que soy ahora, soy una mierda sin ganas de seguir en este mundo cruel, creo que ni el diablo me quiere porque si así fuese ya hubiera venido por mi alma o haría el pacto de sangre o lo que sea. Me tiro a la cama. —Emily pero que demonios te sucedió estás así por el rechazo, no sabía que el lazo era tan fuerte—. La miro y cierro los ojos. —Emily mírame y dime qué no es por el rechazó—. La miro y trato de reír pero no me sale, es como si haya olvidado sonreír. —¿Que haces aquí Briana, deberías estar haciendo tus cosas de lobos y no perdiendo el tiempo conmigo?—. Suspiro. —Mis cosas de lobos ya las hice y se dice entrenamiento—. Ruedo los ojos, se acuesta a mi lado. —¿Emily dime qué te sucede esta no eres tu, tu no eres así de fría—. Suspiro cansada. Se gira hacia mi lado y me mira. —En verdad quieres saber—. Le pregunto cansada. —Si Emi empezando por donde te metiste después de la fiesta, al siguiente día tus padres fueron a mi casa para ver si estabas conmigo—. La miro con el ceño fruncido. —No fui a ningún lado Bri, él me secuestro—. Digo y ella se levanta como resorte y me mira, tengo que contarle a alguien para ver si así logró aliviar mi carga. —¿Él quien Emily?—. Me agarra las manos, me siento en posición india. —El maldito perro sarnosos Briana, él me secuestro y.. y... Un nudo se forma en mi garganta, él tiene razón soy una débil humana. —Y abuso de mi.... Le cuento todo, mientras hablo no siento nada, ni siquiera me sale lágrimas de lo ojos, la que llora es Briana y me abraza fuerte, su corazón palpita mientras el mío es como si se haya detenido y se haya congelado en el tiempo. —Lo lamento Emily yo no sé qué decirte hicimos todo lo posible por ir a tu lado pero ellos no nos dejaron, y cuando salimos ya no estabas pensamos que habías llamado a tu papá y te habías ido, debí rastrear tu olor—. Habla entre lagrimas. —No importa Bri ya el daño esta hecho y el comienzo de mi infierno empezó—. Me abraza más fuerte. —No digas eso Emi por favor, si quieres llorar llora, no te hagas la fuerte con migo—. Niego. —No puedo llorar Briana, desde ese día que llegue a mi casa no puedo llorar, ni reír—. Ella se despega de mi. —Me siento vacía Briana, vacía por dentro y por fuera no siento nada—. La miro a los ojos. —¿Tus padres saben esto?, tienen que llevarte con un especialista—. Niego. —Mis padres no saben nada y no les diré, ellos fueron los primeros en defraudar me—. Digo acostándome en la cama en forma fetal. —Ellos me engañaron Briana, mi padre tiene otra relación y mi madre lo sabía y no me dijeron nada—. Digo apretando mis puños. —Emily como puedes soportar todo esto, yo no sé qué decir en verdad—. No quiero que diga nada nos quedamos en total silencio. Después de un rato se va a su casa con la promesa de volver al día siguiente. Los días seguían pasando, Briana venía todo los días a tratar de darme ánimos, pero no lo lograba, me obligaba a salir al patio trasero de la casa, ya que no quería ir con ella a la plaza, y para complacerla y pagarle los gestos tan lindos que tenía conmigo decidí salir al patio aunque sea, nos acostamos en el césped a mirar las nubes, por fin era verano, no me importaba en lo más mínimo, lo único que quería era estar en mi cama. De Raúl solo se que se la pasa con su mate para arriba para abajo y claro su entrenamiento, hablé con él por teléfono y le dije que todo estaba bien, no quiero echarle a perder su felicidad. Le pedí a Briana que no le dijera nada a Raúl, ella acepto sin rechistar. Al caer el atardecer me encerraba en mi habitación nuevamente, ese era mi guarida, el lugar donde me sentía segura. Ya había pasado tres semanas del suceso, prefiero llamarlo así, mis padres no paraban de insistir en que querían hablar, pero no les permitía el paso, habían colocado una mesa donde me ponían la cena, me había convertido en una ermitaña, donde lo único que hacía era nada...
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