Mireya llamo por radio a la ambulancia y a los pocos minutos se hizo presente en el lugar, dándole así los primeros auxilios a una Roberta que se encontraba pálida e inconsciente y con una velocidad vertiginosa fue llevada a la clínica. -¡Maldita sea! - gritó Zamudio cuando escuchó por la línea múltiple que Mireya Perdomo, la agente encubierto que investigaba la trata de blanca, había estado en un tiroteo sin compañía - ¡Juro que la mato! - Señor ya envié la ambulancia - dijo el hombre que acompañaba a Zamudio en el auto que viajaban a gran velocidad para llegar al lugar - ella está bien - le dijo para tranquilizarlo. -Sí lo está yo mismo me voy a encargar de que no lo esté - salió del auto apenas llegaron al lugar. -¿Cómo está? - miró a Mireya desde la cabeza hasta los

