Aitana No me tomé mucho tiempo en dudar cuando me ofreció mover la silla del escritorio para quedar enfrente suyo y al fin sentarme. Estaba algo perdida acerca de cómo diablos supo Hero que me robé el celular de Kathie. Se supone que ellos dos terminaron hace tiempo —según la información proporcionada obligatoriamente por Eleanor— y el aparato estaba escondido en su cuarto, así que no debería saber que ya no está ahí. Sin embargo, en cierta parte, esto era lo que tanto anhelaba: que él fuera capaz de darme necesarias pistas para desbloquear el celular. Probablemente hasta supiera la contraseña. —¿Tú como sabes de eso? —cuestioné con serenidad. —Fui a su casa poco después de haberme enterado. Ya no estábamos juntos, pero sentía necesario hablar con sus padres para que supieran que no

