Capítulo 1: Nuevo trabajó.

1294 Words
Aquél día era uno bastante agetreado, cómo era de esperarse de una ciudad enorme, parecía nunca dormir, o descansar, siempre activa, personas van y vienen, cada una metida en su propia historia, en su propio mundo, una cabellera en un color castaño levemente ondulada atada en una mediana cola de caballo, perfectamente peinada, aquel uniforme formal, sus ojos parecían hacer un juego perfecto con su cabello, se abría paso sin problema alguno entre la multitud, una chica de unos 20 años de edad parecía ir con prisa a su trabajo, llegó a la puertas de un enorme edificio, el cual parecía estar hecho de cristal, gracias a qué todo su exterior estaba con vidrio, respiró profundamente quedándose estática unos instantes hasta que su mirada se enfoco en su propia silueta reflejada en aquel material, se veía bastante elegante, demasiado para su verdadero gusto, por un momento sintió que se trataba de alguien más, con cierto parecido a ella, pero eso solo era una falsa y a la vez infantil ilusión, si era ellá, se había esforzado muchísimo para llegar hasta donde estaba ese día, tenía un maquillaje muy recatado, pero a la vez la hacía ver hermosa, resaltaba mucho su hermosa piel pálida, su cuerpo era algo que aún a esas alturas no terminaba de aceptar, era muy voluntuoso y hasta lo sentía un poco exagerado, pero no podía hacer nada al respecto, ya era hora de entrar no podía darse el lujo de llegar tarde su primer día de trabajo. Apesar de que trataba de mantener la compostura sus ojos tenían ese brillo de asombro al entrar a aquel inmenso edificio, tomo el ascensor y selecciono aquel número correspondiente al piso que se le había indicado, después de poco tiempo ya se encontraba en una gran sala había muchísimas personas, en su mayoría, secretarías, asistentes y empleadas, como ellá, camino entre la multitud hasta que de la nada una voz conocida llamo a ella. ─ ¡Lya! ¡Llegaste! Se trataba de su amiga de la infancia, habías habían compartido mucho tiempo juntas, aunque la familia de ell se había ido, ambas se mantuvieron en contacto. ─ ¡Aila! Sí. . . Aunque creó que un poco tardé, lo lamentó. Se disculpó la castaña, sonriendo un poco apenada, la joven rubio rolto pequeñas risas. ─ Sigues siendo la misma que hace muchos años atrás. ─ ¿Tu crees? Pregunto con un leve sonrojó mirando a otro lado. ─ ¡Claro que sí!. . . Por eso te dije que vinieras a la empresa de mis padres. Así es, aquella chica era nada más y nada menos que la hija de los dueños de aquella gran empresa, digamos que la castaña tuvo cierta ayuda para conseguir aquel trabajó. ─ ¡Sh! Alguien podría escucharte. . . Luego me verían de mala manera, por entrar con ayuda de la heredera. Susurró está, causando nuevas risas en la castaña. ─ ¿Y eso que importa? ¡Ven vamos a mi oficina! Sin previo avisó fue casi arrastrada a una lujosa y enorme oficina, la cual pertenecía a su vieja amiga, la cual ahora era toda una mujer, si está no la fuera saludado primero, estaba segura de que no la fuera reconocido, seguía teniendo aquel color rubio y aquellos ojos azules, como una bella muñeca Barbie, apesar de ser una niña rica, sabía que Aila era una buena chica, su temperamento era un poco explosivo y juguetón, pero no era grosera, egoísta o maleducada por tener una familia adinerada, era como encontrar una clase de aguja en un pajar, suspiro y una pequeña sonrisa se formó en la castaña, era la misma niña enérgica que recordaba. ─ Y tú no cambias. . . La pequeña Barbie, ahora es una super Barbie humana. Las risas de la rubia se mezclaron con las de la castaña. ─ ¡Tanto tiempo! Realmente estás hermosa. . . Creo que voy a pensar quitarte el puesto de secretaria y asistente, para unirte a las modelos y ídolos. ─ ¿¡Que!? ¡Ni se te ocurra! Todo el rostro de Lyanna enrrojecio, ganándose la satisfacción de Aila, conocía a su amiga, ella era introvertida de cierta manera, se defendía, pero sabía que cosas como esas sobrepasaban muchísimo su zona de confort. ─ Que aburrida. Y así pasaron la mañana, ambas jóvenes adultas, conversando como un reencuentro de mejores amigas, informándole de cada cosa, pronto llegó la hora del almuerzo, la rubia se encargó de llevar a la castaña en su restaurante favorito de la ciudad, poco a poco la castaña se había dado cuenta de que los padres de Aila no la odiaban, esa vez recuerda que se llevaron a su amiga prácticamente a la fuerza, pero era más que evidente, tenían una empresa que dirigir, y ellas solo eran dos niñas pequeñas que no entendían tal situación. La tarde se hizo presente y volvieron a estar en el edificio, fue guiada hacia la oficina del COE y le comento con una sonrisa. ─ Está será la oficina en la que tendrás tu atención, aunque el señor rabietas pasa más tiempo fuera de ella. ─ ¿Señor rabietas? . . .─ La curiosidad se percibió al instante en la voz y mirada femenino, leyendo lo que estaba impuesto en aquel escritorio.─ . . . Cassian Athorn COE ¿Eh? . . . Pero. . . ¿Tu apellido no es Roissler? ─ ¡Así es! . . . Recuerda que nuestra empresa apesar de ser nacional, en estos últimos cinco años piso el exterior, mi padre no puede ser el COE de todas, así que distintos socios an tenido que ocuparse de los puestos, y en ese está el hijo de la mano derecha de mi señor padre. La sobre información que sintió Lyanna la dejo casi boquiabierta, ¿Cuan grande era ahora la responsabilidad que caería sobre sus hombros? ¿Ya sería muy tarde para huir? ─ Vaya que le dejan todo a sus hijos jóvenes. ─ ¡Así es! ¡En la juventud está la fuerza! La ojicastaña frunció el seño. ─ ¿No era acaso? "En la unión está la fuerza" ─ ¡Vamos por un café! ❝ Y aquí vamos ❞ Pensó suspirando y negando con su cabeza, siempre hacía ese cambio brusco de tema. Y así fue su primer día, nada parecido a como se lo imaginó, pensó qué sería uno muy agetreado y demandante, pero al ser amiga de ella, parecía como si tuviera un trato totalmente distinto, la noche cubrió la ciudad, Aila llevo a Lyanna a su departamento y ambas se despidieron, la rubia abrazo con mucha fuerza a la castaña mientras pequeñas lágrimas se salían de sus ojos, como si de nuevo las fueran a separar, ¿Quien diría que semejante modelo tendría aquel comportamiento adorable? Era todo un casó. Recostada en la cama su mirada estaba perdida en el techo, un pequeño suspiro se escapó de sus labios. ─ Este nuevo trabajo, espero no fracasar. . . ─Susurro para si misma cerrando sus ojos y recordando aquel nombre.─ . . . Asistente del COE. . . Cielos. . . Aila siempre se sale con la suya, y siempre quiere las cosas exageradas. . . ─ Río recordando una vez que comieron helado, la rubia había pedido tanto que no pudo comerse ni la mitad.─ . . .Siempre fue así. . . ─Su mirada se fue nublando, apesar de no haber trabajado había estado de un lado a otro siendo arrastrada.─. . . ¿Cómo será? La castaña cayó en un profundo sueño, y así fue como el día finalizó completamente para ellá, siendo ahora presa del mundo de los sueños, uno en el que vivía desde que era una pequeña niña.
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