CAPÍTULO 6 — MaL RECUERDO Charlotte abrió la puerta del salón de recepciones del hotel. Localizó rápidamente a su amiga Emma que miraba su copa de champán, con un aire completamente perdido. Había salido unos minutos antes que ella. Charlotte siempre privilegiaba hacer una gran entrada, estaba en su temperamento esta exuberancia de querer ser el centro de atención. Podía adivinar que su amiga hubiera preferido estar en cualquier otra parte antes que en esta recepción de la alta sociedad donde cada uno de los asistentes estaban allí para ver y ser vistos. —Diez monedas por sus pensamientos, señorita —, dijo Charlotte burlona, en cuanto llegó a su lado, imitando un viejo acento francés. —Tengo tantas ganas de irme a dormir y volver a casa. Estoy agotada. No puedo usar mi teléfono desde ay

